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El Empresario

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¿Cuándo es momento de delegar? 3 señales para emprendedoras

Una agenda saturada, exceso de tareas operativas y dificultades para mantener la concentración pueden ser señales para comenzar a delegar. 

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Delegar ayuda a las emprendedoras a tener más tiempo libre o desarrollar el negocioShutterstock

Andrea Salvador Pérez

Durante las primeras etapas de un negocio es común que la fundadora se involucre en distintas áreas de la operación; sin embargo, mantener esta dinámica durante demasiado tiempo puede limitar su capacidad para concentrarse en el crecimiento del negocio.

De acuerdo con Atenea Network, en el emprendimiento femenino, el problema no es comenzar sola, sino quedarse atrapada en la etapa donde las emprendedoras se involucran en toda la operación, incluso cuando el crecimiento del negocio comienza a requerir procesos y funciones más definidos.

Para identificar cuando es el momento para delegar, es necesario identificar las señales:

La primera señal aparece cuando la demanda supera la capacidad, es decir, cuando los pedidos, clientes o pendientes se acumulan y la fundadora tarda varios días en resolver cuestiones operativas.

La segunda señal es cuando las tareas operativas ocupan buena parte de la jornada. De acuerdo con Atenea Network, si la emprendedora dedica cerca del 60% del tiempo a la semana en tareas repetitivas, puede ser un momento para evaluar qué funciones delegar.

La tercera señal es cuando el exceso de carga afecta el bienestar. Esto puede reflejarse en el cansancio persistente, dificultades para concentrarse o dormir y también el aislamiento.

El retorno de inversión del tiempo 

Antes de delegar, la emprendedora puede clasificar las tareas para elegir cuáles requieren su participación y cuáles pueden transferirse. La metodología de ROI en el tiempo las evalúa a partir de tres criterios.

1. Impacto en los ingresos: Evaluar si la tarea contribuye directamente a generar ventas, retener clientes o impulsar el crecimiento del negocio. A partir de ello, puede clasificarse como de impacto alto, medio o bajo. 

Por ejemplo, la mejora de fórmulas o el producto puede considerarse alto; programar publicaciones en redes sociales en medio y el reacomodo de productos en baja, pero depende del tipo de negocio.

2. Costo de oportunidad: Identifica qué otras actividades podría realizar la fundadora si dejara de dedicar tiempo a una determinada tarea. Si el costo de oportunidad es alto, conviene evaluar si esa función puede delegarse para liberar tiempo para actividades de mayor valor.

Mientras que el nivel medio consiste en hacer la tarea, que sigue siendo relevante,  pero no crítico. El nivel bajo son tareas que pueden posponerse sin afectar de manera significativa la operación y que pueden esperar o delegarse.

3. Nivel de especialización: Determina qué conocimientos o habilidades requiere la tarea y si son exclusivos de la fundadora o pueden encontrarse en otra persona del equipo o mediante una contratación externa.

La especialización alta implica que no se pueda transferir a otra persona la tarea, ya que requiere conocimiento que solo el emprendedor tiene, como lo puede ser una fórmula.

En cuanto a la especialización media consiste en que alguien más puede hacer la tarea, pero requiere supervisión, como los diseños en redes sociales o descripciones del producto.  

La especialización baja aborda las tareas que pueden transferirse con instrucciones básicas y requieren poca supervisión. Por ejemplo, programar publicaciones.

¿Qué es el método 10-50-99?

Para delegar de manera progresiva sin perder el control ni caer en la supervisión excesiva, el método 10-50-99 propone establecer distintos momentos de revisión durante una tarea o proyecto.

El método 10-50-99 establece tres puntos de revisión para que quien delega pueda definir la dirección del trabajo, revisar avances y participar en los ajustes finales, sin intervenir en cada etapa de la ejecución.

10%: Se revisa la dirección inicial del proyecto a partir de los primeros avances o borradores, con el objetivo de confirmar que el trabajo parte de la visión acordada.

50%: Analiza elementos clave a mitad del proyecto para confirmar que el trabajo mantiene la dirección establecida.

99%: Son los ajustes finales. La emprendedora analiza los últimos detalles para la entrega o cierre de la tarea.

Clasificar las tareas y establecer momentos de revisión puede ayudar a las emprendedoras a identificar qué funciones pueden delegar y liberar tiempo para actividades estratégicas relacionadas con el desarrollo del negocio.

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Andrea Salvador Pérez

Periodista de la sección El Empresario. Especializada en temas de emprendimiento, pymes, management, cultura laboral y crecimiento empresarial.

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