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Opinión

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Sin presupuesto para la igualdad

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Fernanda García | Columna Invitada

Fernanda García

Estamos en esa época en la que se empieza a sentir el cierre del año. El tráfico aumenta, queremos sacar todos los pendientes y ajustamos las planeaciones. Pero, sobre todo, son tiempos de presupuesto. También para el gobierno federal. A principios de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó ante la Cámara de Diputados el proyecto de presupuesto para 2027. Ahora está en discusión y los diputados tienen hasta el 15 de noviembre para modificar y aprobar lo que México planea gastar el año entrante.

En un país como México, las necesidades son muchas. Seguridad, energía e infraestructura, por nombrar algunas. Las prioridades, en cambio, solo pueden ser unas cuantas. De ahí la frase célebre de James W. Frick, empresario y filántropo estadounidense: “No me digas dónde están tus prioridades. Muéstrame dónde gastas tu dinero y te diré cuáles son”. Entonces, ¿la igualdad de género es una prioridad para el gobierno federal? La respuesta corta es no.

El Paquete Económico propone un gasto de 10.51 billones de pesos para 2027, un crecimiento real -descontando la inflación- de casi 27% frente a 2018. De aprobarse la propuesta, seguridad tendría casi 17% más recursos que en 2026, salud 11% y educación 7%, también en términos reales, según un análisis del IMCO. A su vez, se plantean recortes importantes para las funciones de minería y construcción (-46%), así como combustibles y energía (-18%). Pero ¿qué hay de la igualdad entre mujeres y hombres?

Desde 2008, el presupuesto federal incluye un anexo transversal para la igualdad, conocido como Anexo 13. Es una herramienta para identificar y etiquetar recursos públicos destinados a programas y acciones que fomenten la igualdad de género. No es una bolsa adicional de dinero, sino que reúne recursos de distintas dependencias. Para 2027, el gobierno federal propone destinar 636 mil millones de pesos mediante este anexo, un monto equivalente a 6% del presupuesto total. ¿Es mucho o es poco? La pregunta cobra otro sentido cuando revisamos a qué se planea destinar ese dinero.

El próximo año, casi 83 de cada 100 pesos etiquetados para cerrar brechas de género se irían a programas sociales. Principalmente a Pensiones para Adultos Mayores -incluido el nuevo programa Pensión Mujeres Bienestar- y a la Beca Rita Cetina para estudiantes de educación básica. Esto nos debería preocupar. Las razones sobran, pero me detendré en tres.

La primera es que beneficiar a las mujeres no equivale, por sí solo, a cerrar las brechas de género. Estas transferencias pueden contribuir a reducir la pobreza en la vejez o a que más estudiantes permanezcan en la escuela. Son objetivos necesarios, pero incluirlas en el Anexo 13 no garantiza que atiendan las barreras que enfrentan las mujeres. De los programas y acciones que considera esta herramienta presupuestaria, 35% desagrega a los beneficiarios por sexo y apenas 21% incluye un objetivo para reducir la desigualdad de género, de acuerdo con el IMCO.

La segunda es que estas transferencias no sustituyen la inversión en servicios. No amplían la infraestructura ni la cobertura de cuidados, por poner un ejemplo. Tampoco reemplazan la atención a la salud o los servicios para prevenir y atender la violencia. Son necesidades que se han desdibujado en el presupuesto para la igualdad entre hombres y mujeres. La tercera es que, de acuerdo con el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial, el mayor rezago de México está en la participación y las oportunidades económicas de las mujeres. Sin embargo, a ese reto se destinarían apenas 5 de cada 100 pesos del Anexo 13, mediante acciones como capacitaciones laborales o apoyos a mujeres productoras.

A pesar de los discursos, de que el tema está en la agenda pública y de que se presentan y aprueban iniciativas, pareciera que regresamos al mismo punto de siempre. ¿Y el presupuesto? ¿Con qué recursos vamos a avanzar hacia un país donde mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades? La igualdad requiere inversión, pero el presupuesto del país todavía no refleja ese compromiso.

Fernanda García

Fernanda es Directora de Sociedad en el IMCO, donde lidera investigaciones sobre educación, gobierno y participación económica de las mujeres. Previamente, fue consultora en asuntos públicos en De la Calle, Madrazo, Mancera. Es licenciada en Ciencia Política por el ITAM y maestra en Políticas Públicas por la London School of Economics.

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