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Opinión

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La Presidenta advirtió: “los recursos que tenemos no son infinitos”

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Gerardo Flores Ramírez | Ímpetu Económico

Gerardo Flores Ramírez

En el contexto de los diversos bloqueos en carreteras que se vivieron ayer 6 de abril, en nuestro país, organizados por transportistas y productores agrícolas, la presidenta Sheinbaum hizo ayer 6 de abril, un pronunciamiento durante la conferencia “mañanera” que anticipa una cerrazón del gobierno frente a las exigencias de las organizaciones que están detrás de esos bloqueos. Es un indicio de que la actual administración ya decidió que no puede seguir alimentando las expectativas de grupos políticos que consideran que el gobierno no los está apoyando lo suficiente con recursos económicos. No podemos pasar por alto que se trata de grupos políticos que normalmente encontraron respuesta favorable a sus exigencias, ya sea durante el gobierno del expresidente López Obrador o en el de la presidenta Sheinbaum.

Lo anterior ocurre en el contexto de la presentación de los Pre Criterios 2027, de política económica, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó a ambas cámaras del Congreso de la Unión el pasado 1 de abril. El documento ha provocado diversos comentarios por parte de especialistas en finanzas públicas que apuntan a restarle credibilidad a la política fiscal del gobierno de la presidenta Sheinbaum, específicamente porque anuncia que para 2027, el déficit de las finanzas públicas, medido a través del concepto “Requerimientos Financieros del Sector Público”, se ubicará en 3.5 por ciento del PIB.

El problema no es anunciar una meta tan ambiciosa, sino que, al hacerlo, el gobierno haga como que no se dio cuenta del contexto que hay detrás de ese objetivo. El primero, que siendo 2027 un año con un importante proceso electoral para renovar la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas y 2,000 presidencias municipales, es poco creíble que el gobierno se vuelva super disciplinado en el ejercicio del gasto, sobre todo porque ya vimos cómo abrió la cartera de manera irresponsable en 2024, de cara al proceso electoral de ese año. El segundo, que en el Paquete Económico para 2025, la SHCP se comprometió a reducir el déficit de las finanzas públicas, del 5.8 por ciento del PIB registrado en 2024, a un ambicioso 3.9 por ciento. Pero no, quedó lejos de ese objetivo, pues solo lo pudo contener a 4.9 por ciento del PIB. Es decir, no logró ni la mitad de su objetivo. Esa desviación de la meta representó que el déficit fuera mayor al programado en cerca de 300 mil millones de pesos, que equivale a la mitad del gasto total ejercido en 2025 por la Secretaría del Bienestar, o cinco veces el gasto ejercido por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Para 2026, si bien se prevé una reducción del déficit, no se anticipa que ocurra algo extraordinario, porque el gasto público está comprometido en rubros relevantes como las pensiones o el costo financiero de la deuda, lo que da una idea de por qué al gobierno se le ha venido complicando poder lograr una mejor disciplina fiscal. Bajo este panorama, resulta poco creíble la reducción del déficit a 3.5 por ciento del PIB para 2027, año complicado para que un gobierno se discipline, sobre todo por la tentación de usar el gasto público para frenar un descalabro electoral.

Todo lo anterior lo vinculo con el pronunciamiento de la presidenta Sheinbaum ayer en su conferencia, porque muestra con nitidez que al interior del gobierno ya saben que no hay forma de seguir comprometiendo recursos vía apoyos universales o a grupos específicos, porque mientras no haya un crecimiento económico sostenido por arriba del 2.0 ó 3.0 por ciento, el gobierno no puede seguir sacrificando rubros como el gasto en salud o en educación, ni el gasto en inversión, desde luego. O sea, el gobierno ya no está en condiciones de seguir comprometiendo recursos como lo hizo López Obrador durante su gobierno o como lo intentó la presidenta en la primera parte de su gestión.

Quizá por eso ahora andan tan sensibles en el gobierno y no resisten críticas como la de hace dos semanas de The Economist o la expresada hace unos días por el exsecretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, en un artículo para el sitio especializado en columnas de opinión, Project Syndicate, de EUA. Sobre todo cuando los primeros datos de inversión y consumo que reportó el Inegi para este año, se ubicaron en terrenos negativos.

*El autor es economista.

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