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Opinión

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Perú, el paciente cero de la pandemia

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Perú podría representar al paciente cero de una pandemia regional llamada desafección política, pero hay vestigios del virus en otros países latinoamericanos antes de 2016, cuando la inestabilidad toma como rehén a Perú luego de la caída del presidente Pedro Pablo Kuczynski por el caso Odebrecht.

Perú tendrá en las próximas 24 horas a su noveno presidente durante la última década.

José Jerí tuvo la ocurrencia de jalarse una capucha sobre su rostro para ingresar como ciudadano incógnito a un restaurante en Lima el 26 de diciembre pasado. Su interlocutor, el empresario chino Zhihua Yang, tendría algo importante que comentarle, tanto, que Jerí no se atrevió a recibirlo en el despacho presidencial por aquello del espionaje.

Dos semanas después, pero con lentes oscuros, el presidente volvió a encontrarse con el empresario chino en una tienda de productos asiáticos.

“Esta salida de Jerí del poder se siente en Perú como un día más de la oficina”, me comenta el periodista peruano Martín Riepl, a quien conocí recientemente en un viaje a Ucrania, entre otros países.

José Jerí ocupaba la presidencia del Congreso el día en que la presidenta Dina Boluarte fue destituida de la presidencia. “El Congreso pudo haber censurado a la mesa directiva de José Jerí, dado que había destituido a Dina Boluarte. Pudo haber censurado a José Jerí y haber colocado a una persona con mayor idoneidad en el cargo, pero decidieron no hacerlo”, me comenta Martín Riepl.

Sobre su espalda, José Jerí cargaba dos acusaciones: haber recibido un soborno cuando era presidente de la comisión de presupuesto en el parlamento y una denuncia por violación sexual. “El Congreso sabía eso, y aún así optó por él para que asumiera la presidencia”, detalla Martín Riepl.

También recuerda que una jueza determinó que Jerí “debería de llevar un tratamiento por su psicopatía sexual; el Parlamento lo mantuvo en el cargo y ello fue su Talón de Aquiles”.

“Fue una decisión irresponsable, no estaba preparado para el cargo”. Martín recuerda que el propio presidente del consejo de ministros de Jerí calificó al presidente de Perú como un “joven inexperto” luego del caso “chifagate” (en Perú le llaman chifa a los restaurantes de comida china).

Perú es un síntoma regional sobre la desafección política. El caso del funcionario mexicano Marx Arriaga o de la fórmula mágica de AMLO para reclutar a funcionarios: 90% de lealtad, 10% de capacidad, forman parte de la jibarización de la política. Mejor dicho, del desprecio por la política.

Evo Morales provocó una insurrección en Bolivia en 2019 por su obcecado berrinche de presentarse en las elecciones pese a que la mayoría de los ciudadanos votaron en contra de ese escenario en 2016 durante un plebiscito.

Lo que vive América Latina es un virus que devora la confianza en la política.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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