Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Cuba y México: impostura romántica

main image

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Los mitos y los ritos mantienen como rehén a la razón del tiempo.

La falsa rebeldía de México frente a Estados Unidos respecto a su relación con Cuba se convirtió en mito en 1964.

En julio de ese año la OEA recibió una queja por parte de Venezuela por un conflicto con Cuba. La conclusión de la deliberación en el seno de la Organización de Estados Americanos apuntó a Cuba como la nación agresora, y como tal, derivó en una serie de sanciones diplomáticas y económicas en contra de la isla.

Aunque Bolivia, Chile, México y Uruguay votaron en contra de la resolución, solo México mantuvo relaciones diplomáticas con Cuba.

“Esta heroica rebeldía mexicana entró en la historia oficial compartida de las relaciones entre Cuba y México hasta el final del siglo XX”, escribió Jorge I. Domínguez, educador cubano-estadounidense, en el prólogo del libro "Diplomacia encubierta con Cuba; historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana", cuyos autores son William M. LeoGrande y Peter Kornbluh (Fondo de Cultura Económica, 2015).

El Secretario de Estado Dean Rusk explicó al presidente Lyndon Johnson que hubo un “pacto secreto” entre Brasil, México y Estados Unidos .

“Durante la reunión de ministros de Relaciones Exteriores a finales de julio, algunos de nosotros , Brasil y otros, decidimos mantener una embajada latinoamericana allí si era posible. Nos conviene que los mexicanos permanezcan allí”, comentó Rusk a Johnson.

El propio Jorge I. Domínguez reconoce que “no hubo, pues, rebeldía mexicana hacia finales del sexenio del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) al mantener México sus relaciones diplomáticas con Cuba”.

El gobierno mexicano decidió colaborar en secreto con el gobierno de Estados Unidos como parte fundamental de la relación triangular con Cuba.

El rol le convenía a México para alimentar el mito de “mayor dependencia relativa” frente a los Estados Unidos, es decir, proyectaría una imagen de política exterior autónoma.

En el ámbito doméstico, dibujaría un perfil atractivo para saciar a la izquierda.

El mito se ha replicado a través de los ritos.

La presidenta Sheinbaum no es la excepción. El problema es la ausencia de realismo frente al gobierno del presidente Donald Trump.

La multicitada “ayuda humanitaria” de México a Cuba representa una aspirina para la crisis que empeora cada hora en Cuba.

En vez de rebeldía, mimetizada por los nostálgicos de la Guerra Fría, esta historia “fue un aporte mexicano al legado político e intelectual de Maquiavelo”, escribe Jorge I. Domínguez.

Las herramientas de la política exterior de la presidenta Sheinbaum son de 1964. Su ritual no cuadra con la realidad.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete