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Opinión

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A nadie le importa la inmortalidad

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

…porque solo le queda en el oído no el agua que pasó, sino el sonido. Lope de Vega

Pocas veces leemos sobre lo que podemos estar dejando de hacer, aquello que quizá puede resultar extraordinario para algunos, en la inteligencia de realizar pausas, donde se inserte la crítica junto a la reflexión, apuntes para la historia que a veces corre aprisa y de pronto se detiene en pausas como si fuera una tregua inaudita.

Es la educación el mayor anhelo de quien procura salir adelante, de ese rezago que en negativos nos muestran solo números, mediciones, y ahora hasta la violencia en Morelos, donde seguramente tendrían otros datos, los orígenes y las condiciones de lo que siempre se deja de lado, ese humanismo que procura sensibilidad.

Quienes escribimos, tal vez nunca lleguemos estar a la altura de las circunstancias, porque nos equivocamos, no logramos divisar el bosque, solo pequeños arbustos, escuchamos lo que deseamos, para estar a gusto de ese otro lado de la historia, sin lograr salir de la zona de confort, donde caemos irremediablemente y sin explicaciones convincentes.

Vaya que nos damos cuenta, que la educación es sinónimo de cultura, en el aspirar austero de lo posible, no en el extremo de membretes en lo correcto, porque el fracaso no está distante, siempre al asecho, porque hay niveles como en todo, y el desarrollo de México se contrapone con el ejemplo de una cubeta de cangrejos muy a la campechana.

Nos sorprendieron este último día de septiembre de madrugada, con un mensaje para responder como se ve la política en esas murallas que permanecen en la mudez, por supuesto cuestionamientos válidos, donde debiera asistir la razón, por la complejidad del momento y los actores que nuevamente concurren en torno al poder y la ambición desmedida, pero muestran hoy un rostro amable y su mejor sonrisa.

Hay que educar para lograr metas de vida, no podemos ni debemos presumir la última beca, un premio inmerecido, o hasta ese viaje permitido, y ahora hasta la residencia en el extranjero, donde se juzga y se intenta condenar sin permitirnos transparentar todo un proceso, ahí donde el discurso no hace eco, y se diluye la acción sin lograr su cometido, un instante de inmortalidad. 

Ex gobernadores en la concurrencia de seguir queriendo hacer política a la vieja usanza, ahora con sus hijos, intentando dividir el voto, sin educación como bandera de la transformación, sin propuestas, solo las fotos para las redes sociales y el mensaje más que claro, a ninguno de ellos le importa la economía o la cultura, la obra pública o la infraestructura que pueda construirse, el interés no es más que más de lo mismo, digan lo que digan los mismos ricos haciendo lo mismo, desde la política doméstica. 

Fuera de su tiempo, donde dizque gobernaron y tuvieron visión, pero no acciones que lograran otra percepción de la realidad, sumidos en el conformismo, con una empresa como PEMEX que le dio tanto a Campeche y al país, pero allá en la ciudad amurallada solo unos cuantos disfrutaron de esas mieles y ahora intentan seguir lucrando.

Razones en la ignorancia, leer entre líneas en las pretensiones de quienes antes eran “enemigos”, y ahora han acordado juntarse para no dejar llegar, según ellos, el cambio que se nota y se les ha indigestado, negando colaboración, mintiendo de nuevo, donde pocos se salvan, porque la educación es remedio para la sinrazón, sin líderes de opinión, habitan en la vagancia de sus siestas en hamaca y sin viento, en los silencios de un mar denso, quieto, eternizable.

En la mesa de regalos no hay novedades, pocas testimoniales, menos atención, a mi manera de ver la fotografía del momento, son pinceladas en fachadas que intentan mostrar un rostro que dejamos hace muchos años de tener entre nosotros los mortales.

ENTRE LÍNEAS

Pueden cambiar las percepciones, con la numeraria mostrada que nos den las encuestas, que son tendencias, aquellas donde se permiten también en ese intento de votar por los punteros, ganar el próximo año en estados complicados, donde los partidos políticos debieran ir a los datos duros de lo sobresaliente; esos avances que dejamos de lado, como el salario que no es mínimo.

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