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Medios públicos y culturales 2027: presupuesto para sobrevivir

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Jorge Bravo | En comunicación

Jorge Bravo

El presupuesto 2027 para los medios públicos y las instituciones culturales ofrece una noticia que parecía improbable: recibirán más recursos. Pero conviene no confundir un aumento nominal con una política de fortalecimiento. Después de los recortes y ajustes de los últimos años, el presupuesto apenas recupera parte del terreno perdido. La inflación explica los incrementos. No estamos ante una gran apuesta por nuevos contenidos, tecnología, producción o audiencias.

Canal Once pasaría de 551.3 millones de pesos en 2026 a 588.8 millones en 2027. Canal 22 aumentaría apoyos fiscales de 139.8 a 152.1 millones y la expectativa de recursos totales por 225.8 mdp. El IMER tendría subsidios por 201 millones, aunque el presupuesto prevé recursos por 336.4 mdp. Radio Educación subiría de 87.5 a 100.7 millones y críticas por el ausentismo de su directora.

Son buenas noticias, pero estos recursos deben pagar salarios, derechos, producción, mantenimiento, infraestructura tecnológica y distribución de contenidos en un mercado audiovisual cada vez más caro y competitivo.

El desafío de los medios públicos no consiste sólo en transmitir por radio o TV. Compiten por la atención con plataformas globales, redes sociales, servicios de video y creadores independientes. Se trata de producir mejores contenidos, cómo llegar a las nuevas generaciones, cómo construir no sólo audiencias sino comunidades y cómo aprovechar la Inteligencia Artificial sin perder calidad. El presupuesto 2027 no ofrece señales de una estrategia de esa dirección.

El caso de Canal Once ilustra otra vulnerabilidad. En 2026 sufrió las consecuencias del conflicto que mantuvo ocupadas sus instalaciones durante 74 días, durante las protestas en el Instituto Politécnico Nacional. Al recuperar los espacios, el canal encontró afectaciones a su videoteca, uno de los acervos audiovisuales más importantes del país. El episodio recordó que un medio público también es memoria, archivos, tecnología y patrimonio que requieren protección e inversión permanente.

Canal 22 también recibe un ligero respiro. Su presupuesto de 152.1 mdp para 2027 supera los 139.8 millones de 2026, muy lejos de los recursos de hace una década. El reto es mayor porque el canal cultural debe sostener una oferta especializada y, al mismo tiempo, ampliar su presencia digital.

El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum destacó que los medios públicos transmitieron 13,900 horas de programación cultural, alcanzaron potencialmente a más de 73 millones de personas y distribuyeron más de 23 mil producciones originales a medios públicos, universitarios y comunitarios. Existe una infraestructura y una capacidad de producción que no deberían administrarse bajo una lógica de mera supervivencia.

El SPR tendrá 430.6 millones de pesos, frente a 401 millones en 2026. Su red permite ampliar la cobertura de señales públicas. Según el Segundo Informe, Canal 14 del SPR alcanzó una cobertura potencial de más de 97 millones de habitantes y registró un aumento de 24.1% en su audiencia promedio diaria entre septiembre de 2025 y junio de 2026. La expansión de la cobertura no resuelve por sí misma el debate central sobre los medios públicos: su independencia editorial, pluralidad y capacidad para servir a las audiencias antes que al poder político.

Los medios públicos fueron un convidado de piedra en la discusión sobre los lineamientos en materia de derechos de las audiencias elaborados por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, un tema que siempre habían defendido, pero que en esta ocasión fueron omisos.

La gran sorpresa de la revisión presupuestal es @prende, la ex Dirección General de Televisión Educativa extinta por el presidente López Obrador. Su presupuesto pasaría de 99.5 mdp en 2026 a 480 millones en 2027.

La explicación de este salto requerirá conocer el destino de los recursos. Pero hay razones para pensar que la educación audiovisual y digital ocupará un lugar más importante en la política pública. La discusión sobre la restricción del uso de smartphones en las escuelas y la preocupación por el acceso de niñas, niños y adolescentes a las redes sociales plantean nuevas necesidades educativas.

Producir contenidos audiovisuales de calidad sobre alfabetización mediática e informacional, ciudadanía digital, seguridad en línea, pensamiento crítico y uso responsable de la tecnología es una tarea estratégica. @prende cuenta con una historia e infraestructura que podrían aprovecharse para ello. El riesgo es que el aumento termine diluido en gasto corriente sin una nueva oferta educativa capaz de dialogar con las audiencias digitales más jóvenes.

En el sector cinematográfico, el panorama es desigual. El Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) tendría 415.6 mdp, frente a 329.4 millones en 2026. El Centro de Capacitación Cinematográfica subiría modestamente a 36.1 millones y la Cineteca Nacional alcanzaría 52.5 millones en subsidios y apoyos fiscales, pero alcanzaría recursos totales por 303.5 mdp.

El aumento para el Imcine coincide con la discusión sobre el futuro de la industria audiovisual. En 2026, el Foro MEXAV reunió a productores, creadores e instituciones para debatir el impacto de la IA, nuevas audiencias, descentralización de la producción e incentivos para la industria. Además, diez películas apoyadas con recursos públicos recibieron reconocimientos en los Premios Ariel.

La paradoja está en los Estudios Churubusco. Recibirá 28.5 mdp, prácticamente sin cambios respecto a los 27 millones de 2026. La cifra contrasta con la relevancia de una institución que celebró 81 años de historia y es parte de la infraestructura del cine mexicano. Preservar el patrimonio audiovisual es importante y asegurar que existan estudios, equipos y capacidades para producir el cine del futuro.

El Fondo de Cultura Económica y Educal registran aumentos modestos. El primero pasaría de 139.2 a 148.6 mdp y el segundo de 33.7 a 36 millones; a pesar de estar unidos, reportan presupuestos separados. Son incrementos que ayudan a mantener la operación, pero difícilmente permiten hablar de una expansión de sus capacidades.

El presupuesto de 2027 reconoce que los recortes tienen consecuencias, pero todavía no define una visión de futuro. Se necesitan radio, televisión y cine públicos que formen audiencias, preserven memoria, experimenten con nuevas tecnologías, produzcan para el mundo digital y mantengan una distancia saludable frente al poder.

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Jorge Bravo

Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi). Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM. Estudia los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones, la comunicación política y el periodismo. Es autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente Fox.

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