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Opinión

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Estampas cardenistas

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Alberto Aguirre | Signos Vitales

Alberto Aguirre

Cachorro de la revolución mexicana, primer huésped de Los Pinos, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano luchó durante cuatro décadas por la democratización del país. Tardíamente –hasta que tuvo 46 años—, el ingeniero tuvo su primera experiencia electoral; el deterioro de Salvador Pliego Montes hizo que como emergente fuera candidato del PRI a la gubernatura de Michoacán, con la tolerancia del presidente José López Portillo.

Para 1986, aun con las secuelas de los sismos, Miguel de la Madrid prefirió a los tecnócratas y cerró las vías a una clase política forjada en las filas priista, bajo la bandera del nacionalismo revolucionario. Si el presidente hubiera accedido a dejar que el hijo del general Lázaro Cárdenas llegara a la dirección general de Pemex, otra hubiera sido la historia de la transición mexicana.

Desde entonces, Cárdenas Solórzano fue proclive a la construcción de polos opositores al régimen. En 1988 fue postulado por el PAN, pero acogido por el Frente Democrático Nacional. La caída del sistema fue el agravio que lo alineó con Rosario Ibarra de Piedra y Manuel Clouthier; ninguno reconoció el triunfo de Carlos Salinas de Gortari.

Michoacán y el Distrito Federal fueron los primeros bastiones del perredismo. Ambas entidades fueron cardenistas hasta el 2006. La caída de Luis Martínez Villicaña fue producto de la tozudez que acabaría con los años de la ingeniería electoral que benefició al sistema priista hasta 1991. El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador también se construyó en la defensa de los votos y el respaldo del ingeniero permitió al político tabasqueño tomar el control del aparato partidista en 1996.

El zedillismo lidió de una manera distinta con el PRD. La intransigencia de la oposición llevó a López Obrador y al michoacano Felipe Calderón Hinojosa a entablar diálogos que permitieron –entre otras cosas— la integración del IFE. Cárdenas se opuso a que Jorge Alcocer –quien estuvo en su círculo cercano en 1988—encabezara el órgano autónomo, pero logró que Emilio Zebadúa y Jesús Cantú tuvieran un asiento en la herradura de la democracia.

Justo hace 30 años, Cárdenas viajó a Palenque, para reunirse con AMLO y concretar su nominación a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Un bloque de antiguos colaboradores –entre los que se estuvieron Alejandro Esquer y César Yáñez—ya trabajaban para la causa del tabasqueño y ayudaron a estrechar sus lazos.

El ingeniero hizo campaña con Armando López-Fernández, Jorge Fernández-Font, Armando Machorro, César Buenrostro, Jorge Martínez Almaraz, El Chale, y Javier González Garza. Para el año 2000, la cúpula perredista era dirigida por Pablo Gómez de manera interina y Amalia García inició las negociaciones para conformar un frente amplio opositor –siguiendo el ejemplo del FREPASO uruguayo-- con un sector del panismo.

Fue la continuación de la senda construida por el Grupo San Ángel, aunque hubo un bloque que pugnó a favor de Vicente Fox. En noviembre de 1999, en la Ciudad de México, el entonces gobernador de Guanajuato y el Jefe del gobierno capitalino dialogaron sobre el país posible, cuando el PRI fuera expulsado de Los Pinos.

Al final, las partes no llegaron a un acuerdo y el empresario cobijado por el PAN aprovechó las ventajas que entonces ofrecía el sistema de comunicación política para imponerse.

La Alianza Nacional Democrática fue el membrete que lo postuló en 1994. En el año 2000, encabezó la Alianza por México, donde confluyeron el PRD, el PT, Convergencia por la Democracia, el Partido Alianza Social y el Partido de la Sociedad Nacionalista.

En los años siguientes, de regreso en la Fundación para la Democracia, Alternativa y Debate, Cárdenas Solórzano mantuvo una intensa actividad sin inmiscuirse en la vida interna del perredismo, donde siempre le concedieron el estatus de líder moral. Su hijo Lázaro llegaría a la gubernatura de Michoacán, mientras Cuate y Camila emprendían sus proyectos.

En 2006, es nombrado Titular de los Consejos Asesores, Nacional e Internacional de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario, y el pasado 27 de octubre fue condecorado con la Medalla Belisario Domínguez, máxima distinción otorgada a un reconocido mexicano, por su destacada trayectoria como servidor público y luchador social.

El ingeniero todavía tuvo una participación importante en vísperas de la elección presidencial del 2024. Mientras un sector de la sociedad civil impulsaba una alianza total de la oposición, hubo otro bloque que pugnó por construir un proyecto para rescatar las instituciones y corregir el rumbo de la nación. Allí, en la misma mesa, estuvieron Cárdenas Solórzano, Manlio Fabio Beltrones, Dante Delgado y Francisco Labastida. Pero las cúpulas partidistas estaban capturadas y quedó frustrado ese último intento unificador.

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Alberto Aguirre

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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