Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Cárdenas y la democracia que México aún no consolida

main image

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times

Eduardo Ruiz-Healy

Cuauhtémoc Cárdenas murió el miércoles a los 92 años. Contribuyó como pocos a la democratización de México pese a que durante buena parte de su vida se benefició del sistema que después combatió. Fue senador en 1976, subsecretario Forestal y de la Fauna de 1976 a 1980 y gobernador de Michoacán de 1980 a 1986, cuando las principales candidaturas del PRI dependían del presidente en turno. Hijo de Lázaro Cárdenas, conocía desde dentro el funcionamiento del poder. Sin embargo, terminó encabezando el movimiento que desafió al PRI.

En 1986 se unió a Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros priistas que exigían democratizar la selección del candidato presidencial y cambiar la política económica neoliberal que inició Miguel de la Madrid. Buscó la candidatura presidencial para 1988 y, al no obtenerla, abandonó al PRI y encabezó el Frente Democrático Nacional (FDN), una alianza de partidos y organizaciones opositoras. En la elección de 1988, marcada por la caída del sistema de cómputo que supervisaba Manuel Bartlett como secretario de Gobernación y las denuncias de fraude, Carlos Salinas fue declarado ganador. Cárdenas desconoció el resultado y encabezó protestas, pero rechazó la violencia y decidió continuar por la vía electoral.

Fue uno de los fundadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989. Perdió nuevamente las elecciones presidenciales de 1994 y 2000, pero en 1997 ganó la primera elección de jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La elección de 1988 mostró que el gobierno no debía seguir organizando y calificando las elecciones. En 1990 se creó el Instituto Federal Electoral y en 1996 se le dio plena autonomía. Sin estas reformas impulsadas por partidos de oposición y ciudadanos, la alternancia presidencial de 2000 habría sido mucho más difícil. Cárdenas ayudó a demostrar que la izquierda podía ganar elecciones y gobernar. No construyó él solo nuestra todavía débil democracia ni estuvo libre de errores. Pero contribuyó a que millones de mexicanos creyeran que era posible cambiar de gobierno mediante el voto.

Recuerdo que en la mañana del 3 de marzo de 2004 lo entrevistaba en Grupo Fórmula cuando Televisa difundió los videos de René Bejarano, exsecretario particular de AMLO y entonces diputado local del PRD, recibiendo fajos de billetes de Carlos Ahumada. Durante un corte le informé lo ocurrido. Al volver al aire mostramos las imágenes. Se quedó callado. Terminó la entrevista y se fue apresuradamente. El escándalo afectaba a AMLO, a quien Cárdenas había ayudado a impulsar. Con los años se distanciaron. En 2023 López Obrador llegó a calificarlo como su adversario político por su supuesto acercamiento a un grupo opositor.

Cárdenas pasó de beneficiarse del presidencialismo priista a enfrentarlo. Y terminó distanciado de AMLO, otro expriista que surgió de aquella oposición. No es necesario convertirlo en un demócrata infalible para reconocer su aportación. Hoy, cuando se discuten otra vez la autonomía electoral, los límites del Poder Ejecutivo y el papel de la oposición, conviene recordar que la democracia se fortalece cuando quienes gobiernan aceptan que pueden perder el poder y que sus adversarios tienen derecho a competir por él, algo que muchos morenistas se niegan a aceptar.

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Temas relacionados

Eduardo Ruiz-Healy

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete