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El CCC: medio siglo de cine a contracorriente
En el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia, la institución celebró cinco décadas de formación cinematográfica y reafirmó su compromiso con la libertad creativa, la preservación de su acervo y la expansión educativa, pese a los desafíos presupuestales.

En la imagen, leyendas: Jorge Ramírez, Carlos Herrera, Dinorath Ramírez y Juan Carlos Rulfo.
A lo largo de cinco décadas, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) ha esquivado tijeretazos presupuestales, transformaciones gubernamentales y los vaivenes de dinero para una industria cambiante para consolidarse como un patrimonio vivo del Estado mexicano.
Durante la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), la comunidad cinematográfica se reunió para celebrar el medio siglo de la institución.
Con la presentación de la obra histórica Somos Cine y la exhibición de la versión restaurada de La mujer de Benjamín (1991), de Carlos Carrera, ópera prima del director y profundamente ligada con el CCC, más que un balance nostálgico, el reencuentro de sus generaciones pioneras sirvió para refrendar la pertinencia indiscutible de una escuela pública que hoy expande sus fronteras y digitaliza su acervo para futuras generaciones.
"La diferencia entre los alumnos de otras escuelas de cine es que los del CCC sí se la creen", recordó la directora general del centro, Dinorath Ramírez González, citando al cineasta y docente David Pablos: "No se trata de una actitud sobrada, sino de tener el rigor, aferrarse a un lugar donde cuesta tanto trabajo entrar y confiar en la propia búsqueda creativa, esta es una gran herencia".
Libertad, fraternidad y "saber esperar"
La presentación del libro conmemorativo, Somos Cine: un siglo contando historias, reunió a figuras de la cinematografía nacional formadas en la institución: directores y productores Carlos Carrera y Jorge Ramírez Suárez, junto al documentalista Juan Carlos Rulfo.
En la mesa se rememoró el impacto de la primera Ópera Prima oficial de la escuela, la obra en cuestión La mujer de Benjamín (1991) —dirigida por Carrera, producida por Ramírez Suárez y con el making-of a cargo de Rulfo—, cuya restauración a cargo de la Cineteca Nacional fue exhibida en el festival.
Para la comunidad de creadores, el valor del CCC trasciende aulas e instalaciones físicas. Carlos Carrera destacó que, desde sus orígenes, la escuela impulsaba a los estudiantes a expresarse sin cortapisas ideológicas.
"Lo único que podía inhibir un proyecto era el presupuesto. La escuela nos enseñó a defender la historia que queríamos contar y a enfrentar las contradicciones del financiamiento real en la industria", dijo.
Los realizadores enfatizaron que la institución fomenta un ecosistema de colaboración multidisciplinaria con escuelas como el Centro Universitario de Teatro (CUT). "Una escuela de cine te da rigor, compañerismo y pertenencia. Cuando dices 'soy del CCC' en cualquier parte del mundo hay una conexión inmediata de solidaridad", subrayó Ramírez Suárez.
Por su parte, Rulfo definió a la escuela de la que es egresado como un laboratorio de introspección para "un nido de bichos raros" donde el aprendizaje más valioso es aprender a esperar y madurar la mirada.
"Es una comunidad de aprendizaje donde todo depende de ti mismo; si no aprendes a aprovechar ese espacio y tener disciplina, no logras nada", dijo Rulfo.
Trabajar por un patrimonio vivo
Como parte de las acciones para mantener vigentes las obras creadas dentro de la institución, la dirección general anunció en este espacio un plan integral de digitalización del acervo fílmico, concebido como patrimonio vivo del Estado mexicano.
Tras rescatar el año pasado los cortometrajes de las pioneras del cine, actualmente se realiza la digitalización de 11 largometrajes y 4 cortometrajes fundamentales que forman parte de un ciclo itinerante.
En el ámbito internacional, el CCC ratificó su pertenencia a la Asociación Internacional de Escuelas de Cine (CILECT) y la renovación de convenios de intercambio estudiantil y docente con instituciones de prestigio global como FAMU (Praga). La FÉMIS (Francia), ECAM (Madrid) y ESAC (Barcelona).
En charla posterior con El Economista, la titular del centro también abordó temas como la expansión de la matrícula total a más de 3,000 estudiantes mediante la consolidación de la sede CCC Chapultepec.
A diferencia del programa tradicional centrado en la realización, la nueva sede se enfoca en resolver el rezago de formación técnica en los estados mediante certificaciones en áreas como iluminación, sonido, catering y producción local, fortaleciendo la economía creativa regional.
Pese a los recortes en recursos fiscales que la institución ha arrastrado desde 2012, la operación de sus programas insignia y el modelo educativo gratuito de excelencia aseguró que se sostienen mediante ampliaciones presupuestales por proyectos prioritarios, garantizando que el Centro de Capacitación Cintematográfica continúe siendo la columna vertebral de la cinematografía nacional, porque forma, crea historias y reproduce escenarios.

