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Opinión

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Disputas peninsulares

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Alberto Aguirre | Signos Vitales

Alberto Aguirre

La Península de Yucatán —insignia del desarrollo hotelero desde finales del siglo pasado y principal generador de divisas turísticas para el país— actualmente arrasta una serie de problemáticas económicas y sociales que se agravan con el desplome de la inversión federal.

Desde el arribo de la Cuarta Transformación, hubo un efecto contable que difícilmente podrá repetirse: 450,000 millones de pesos del Tren Maya repartidos en cinco entidades federativas —aunque tres de los siete tramos están en territorio quintanarroense—; 19,200 millones de pesos del aeropuerto internacional de Tulum; 10,000 millones de pesos del puente Nitchupté…

El boom turístico ocultó otros fenómenos nocivos, vinculados a la actividad de distintas bandas delincuenciales. En Yucatán, el modelo basado en el turismo ha quedado en un plano complementario, ante el despliegue del plan Renacimiento del gobernador Joaquín Mena, cuyo puntal es el puerto de Progreso, diseñado para atraer a los cruceros, pero que en el mediano plazo tiene una vocación exportadora de combustibles y materias primas.

Quintana Roo fue uno de los estados más beneficiados por el lopezobradorismo. Tan solo en el 2023, la inversión federal fue de 45,000 millones de pesos. Este año, apenas llega a los 5,998 millones de pesos. Este desplome —del 85%— ha sido amortiguado por la política tributaria implementada por el entonces secretario de Finanzas y Planeación estatal, Eugenio Segura, quien antes de dejar ese cargo para competir por un escaño en el Senado, colocó a Quintana Roo en el primer lugar de recaudación de impuestos estatales.

En el último tramo de su administración, la gobernadora Mara Lezama ha prometido un presupuesto de 56,513 millones de pesos. Ante la mayor contracción de la década, hay poco espacio para el optimismo.

La actividad económica en la entidad registró una caída del 2.6% en el primer trimestre del 2026 —la quinta mayor caída entre las 32 entidades federativas—, pero las actividades secundarias, al cierre del 2025 habían registrado un descenso del 27.8% anual.

Al cierre del primer semestre del 2026, la industria de la construcción se contrajo 16%; la ocupación hotelera ha bajado 10 puntos —a niveles de la pandemia, de acuerdo con los especialistas— y el aeropuerto internacional de Cancún tuvo 4.7% menos de pasajeros, con la reducción de frecuencias de las aerolíneas estadounidenses, principalmente. Más de un millar de negocios cerraron y las denuncias por extorsión aumentaron 62 por ciento.

La actividad turística se ha visto afectada por el sargazo y el gobierno federal ha ofrecido apoyo a los hoteleros, pero también ha requerido que inviertan en la salvaguarda de las plazas y los espacios públicos.

De milagro económico, a economía estancada. ¿Y el gobierno de Quintana Roo? Si los números son correctos, entre 2023 y 2026 se han registrado récord en la recaudación de impuestos locales, no obstante que las visitas internacionales que se esperaban por el Mundial de Futbol no fueron las originalmente estimadas y que las “costas mayas”, los festivales de playa durante las jornadas mundialistas tuvieron aforos limitados.

En el periodo, sostienen los especialistas, no maduró el mercado turístico y su crecimiento estuvo “inducido” desde la federación. Una economía “monocultivo”, donde el turismo pesa más del 80 por ciento. La promesa de edificar un distrito financiero corre el riesgo de verse trunca.

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Alberto Aguirre

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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