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Opinión

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Dando crédito a los que dan crédito

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Luis Bartolini Esparza | Columna invitada

Luis Bartolini Esparza

“Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas”

Demóstenes

Dar crédito es una expresión que implica en lo general, reconocer y creer en algo o alguien; y específicamente, en el mundo mercantil, puede significar otorgar un préstamo. En ambos casos, la raíz es la misma: credĕre que es confiar o tener por cierto algo, aunque no esté comprobado o demostrado. Así pues, el dar crédito es un juicio que se hace con base en experiencias y conocimientos previos pero que vale a priori para comprometer obligaciones futuras de terceros. ¿Esta apreciación puede fallar? claro que sí ya que, suponiendo que sea cierto este prestigio y aunque se haya acumulado por años; por causa propia o circunstancia ajena, se puede perder en minutos.

Por otra parte, es bien conocido el mito popular de los gemelos en donde uno de ellos es bueno y el otro malvado. También, en las fiestas decembrinas, en algunas tradiciones representan al esperado san Nicolás y al temible Krampus, el primero trae regalos a los niños buenos y el segundo castiga a los mal portados. El Doppelgänger alemán es otro ejemplo de estas dualidades; y en nuestro caso, la leyenda financiera también incluye unos mellizos que no pueden existir uno sin el otro y se llaman Crédito y Cobranza. Cuando la credibilidad se acaba la cobranza ejecuta. Al respecto, hace poco tuve la oportunidad de participar en un recomendable evento que en su décima edición ofreció durante un par de días a los asistentes un contexto integral, moderno y, sobre todo, con perspectivas a futuro de estas importantes actividades y el motor económico que representan quienes las practican. En su nombre se refleja dicha visión: Crevolution. Prestar más y cobrar eficientemente, en ambos casos aprovechando las herramientas tecnológicas actuales como la IA, y utilizando las figuras o vehículos más avanzados del ecosistema Fintech. Este foro es impulsado por importantes asociaciones de entidades financieras no bancarias como AMFE, AFICO, FINTECH Mx, UNIFIMEX, ASOFOM y AMSOFIPO.

Tan sólo a guisa de ejemplo, en AMFE encontramos empresas dedicadas al financiamiento, que, aunque su naturaleza jurídica sea o no de entidad financiera, claramente tienen un peso específico relevante en ciertos sectores al contar entre otras, con SICREA, Ford Credit, Toyota Financial Services y Agropecuaria Financiera. En el caso de AFICO, se aglutinan puras Instituciones de Financiamiento Colectivo en sus distintas modalidades, naturalmente dedicadas al financiamiento de deuda, capital y copropiedad. Igualmente, en las demás asociaciones citadas, independientemente de la figura bajo la cual operen, hay un gran abanico de empresas dedicadas al otorgamiento de crédito en sus etapas de promoción, originación, administración y cobranza, acompañadas de los prestadores de servicios tecnológicos y especializados correspondientes. Cabe señalar que según la información publicada en el reporte de Ahorro Financiero y Financiamiento en México de la CNBV en 2026 (con cifras a diciembre de 2025), la cartera de crédito reportada por entidades financieras no bancarias reguladas fue de $620 mil millones de pesos (SOCAPS, SOFIPOS, SOFOMES ER, Uniones de Crédito y Almacenes Generales) y la de las SOFOMES Entidades No Reguladas fue de casi $727 mil millones de pesos, sumando un billón trescientos cuarenta y siete mil millones de pesos; cifra que en consecuencia no contempla las carteras colocadas de IFCs, ni de otras importantes financieras como las ya mencionadas que operan bajo figuras societarias mercantiles no financieras, ni casas de empeño o crédito comercial.

En ese orden de ideas, la banca múltiple concentra por mucho la mayor participación en dicha actividad económica, pero es menester puntualizar que basado en un sólido sistema y estructuras de control y supervisión gubernamental, los intermediarios bancarios a diferencia de las entidades enunciadas en el párrafo anterior y cualquiera de nosotros estimados lectores, cuentan con una ventaja única: No tienen que ganar o lograr el crédito, porque ya lo poseen legalmente como se desprende de la lectura del artículo 86 de la Ley de Instituciones de Crédito que fundamenta el principio de acreditada solvencia. Ese crédito, el resto del marco normativo y su autorización, les permite realizar la captación universal directa de recursos del público en general, y esa es su principal fuente de fondeo que conlleva un costo substancialmente menor. En otras palabras, al banco en principio le crees por ley.

Finalmente, la realidad es que nuestros mellizos Crédito y Cobranza tienen un progenitor que se llama Fondeo, las consecuencias de su ausencia definitiva derivan necesariamente en una orfandad mortal y el conducente cierre de la empresa. Así las cosas, es curioso, pero salvo las IFCs, para que estas entidades no bancarias puedan dar crédito primeramente alguien tiene que darles crédito y como se desprende de la información estadística señalada, es de suponerse que el fomento de políticas públicas y mecanismos que sirvan para robustecer este círculo de financiamiento redundará a su vez, favorablemente en el crecimiento económico nacional.

Luis Bartolini Esparza

X: @LBartoliniE

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Luis Bartolini Esparza

Consultor en derecho financiero, bancario, financieras populares y Fintech.

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