Lectura 4:00 min
Canieti: una agenda compartida para el desarrollo digital

Ernesto Piedras | Inteligencia competitiva
México tiene la oportunidad de convertir la convergencia entre las telecomunicaciones, la electrónica y las tecnologías de la información en mayor inversión, productividad y desarrollo tecnológico propio.
Aprovecharla exige conectar las capacidades de estas industrias con una política de largo plazo. Esa es la relevancia de la Convención Nacional 2026 de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), que como cada año ha reunido a los representantes empresariales, autoridades y especialistas.
Entre los participantes destacan Diego Flores, titular del Sector de Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía; Héctor Marín, de Qualcomm, y Blanca Treviño, presidenta y directora ejecutiva de Softtek.
Sus perspectivas vinculan sobre todo las prioridades de la política industrial con la innovación y el desarrollo empresarial, en un contexto de reconfiguración de las cadenas de suministro, avance de la inteligencia artificial y creciente relevancia de los semiconductores.
Más allá de la conectividad. El desarrollo del ecosistema digital requiere ampliar la cobertura de las redes y acelerar la adopción tecnológica, junto con condiciones para desplegar infraestructura, atraer inversiones y desarrollar talento especializado. La conectividad adquiere mayor valor económico cuando las empresas pueden utilizarla para mejorar sus procesos, acceder a nuevos mercados y desarrollar productos y servicios.
En telecomunicaciones, una prioridad es facilitar el despliegue y el ordenamiento de la infraestructura mediante permisos más ágiles y criterios consistentes entre autoridades. Esto contribuiría a reducir la incertidumbre de los proyectos y a extender los beneficios de la digitalización a localidades y actividades productivas con mayores rezagos.
Para la industria electrónica, el desafío consiste en fortalecer las cadenas de suministro, incorporar proveedores nacionales y avanzar hacia una manufactura de mayor valor agregado, con oportunidades en segmentos estratégicos como los semiconductores.
En las tecnologías de la información, la inteligencia artificial y la ciberseguridad amplían las posibilidades de transformación empresarial, pero su aprovechamiento exige capacidades técnicas y una gestión adecuada de los riesgos.
Estos ámbitos son complementarios: las redes permiten prestar servicios digitales, los componentes electrónicos sostienen su funcionamiento y el software convierte esa base tecnológica en herramientas para la producción y la gestión empresarial. Por ello, las decisiones de inversión y formación de talento deben reconocer esa interdependencia.
Una agenda de coordinación institucional. El diálogo entre los sectores público y privado debe contribuir a identificar obstáculos concretos y alinear esfuerzos. Desde esta perspectiva, urge priorizar la coordinación de permisos para infraestructura, la previsibilidad de las condiciones de inversión y la vinculación entre instituciones educativas y empresas para atender necesidades de talento especializado.
La revisión del T-MEC añade una dimensión regional a esta agenda. Fortalecer la proveeduría nacional y las capacidades tecnológicas permitiría a México aprovechar mejor su integración con Norteamérica y ampliar su contribución dentro de las cadenas productivas de alta tecnología.
La digitalización de pymes también merece un lugar central. Su acceso a conectividad debe acompañarse de capacitación, herramientas adecuadas a sus necesidades y prácticas de ciberseguridad. Así, la adopción tecnológica puede traducirse en mejoras de productividad y en una participación más amplia en los mercados digitales.
De las oportunidades a las capacidades. La Convención Canieti 2026 ofrece un espacio valioso para acercar estas perspectivas y fortalecer la colaboración entre empresas, autoridades e instituciones educativas.
La capacidad de convocatoria de Canieti contribuye a construir vínculos y dar continuidad al intercambio de ideas que requiere esta agenda.
Encuentros como este permiten reconocer capacidades, acercar proyectos y abrir oportunidades de colaboración para que el dinamismo tecnológico se traduzca en mayor competitividad y bienestar para México.

