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Banxico y la Fed mantienen sin cambios sus tasas de referencia
A diferencia de la Fed, Banxico estima que se alcanzaría el objetivo de inflación del 3% hacia el segundo trimestre de 2027, estimación que ha ido modificando los últimos años debido a la resistencia de la inflación a disminuir

Opinión
El pasado 17 de junio, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal (Fed) tomó la decisión, por unanimidad, de mantener sin cambios la tasa de fondos federales en un rango de 3.50-3.75 por ciento. Se trata de la primera decisión desde que Kevin Warsh asumió la presidencia de la Fed.
En este sentido, llamó la atención que el comunicado fuera más breve que los observados en los últimos años, lo que ya era esperable considerando las declaraciones y posturas públicas de Kevin Warsh respecto de la comunicación de la Reserva Federal. No obstante, los mensajes centrales fueron similares.
Conviene recordar que la inflación general medida por el CPI se ubicó en 4.2% en mayo, aunque el componente subyacente se ubicó en 2.9 por ciento.
No obstante, la inflación medida por el PCE fue de 4.1% en dicho mes, y el componente subyacente fue también de 3.4 por ciento.
En este sentido, es importante considerar que ambos indicadores de la inflación habían mostrado aumentos desde marzo, pero es el componente vinculado a energía el que ha impulsado los componentes no subyacentes.
En el último comunicado, la Fed proyectó que se alcanzaría el objetivo del 2% de inflación medida con el PCE hasta 2028.
Asumiendo que la tasa real neutral oscila actualmente entre 0.8 y 1.4%, los niveles actuales de la tasa de referencia, aunados a los pronósticos de inflación de la Reserva Federal para el próximo año, implican que la tasa real ex-ante actual es de entre -0.1 y 0.15%; es decir, la tasa real ex-ante actualmente se encuentra por debajo de la tasa real neutral, lo que plantea riesgos de aceleración de la inflación.
Por otro lado, este 25 de junio, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió, también por unanimidad, mantener sin cambios el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria en un nivel de 6.50 por ciento.
De esta manera, la tasa de referencia se encuentra en terreno neutral (según las previsiones de Banco de México; debe recordarse que la tasa real neutral estimada por Banxico al 28/ago/24 es de 2.7% ±0.9%, y la nominal es de 5.7% ±0.9%, asumiendo que la inflación converja al 3%).
En este sentido, conviene señalar que, durante la primera quincena de junio, la inflación general se ubicó en 3.55%, aunque el componente subyacente fue de 4.12 por ciento.
A diferencia de la Fed, Banxico estima que se alcanzaría el objetivo de inflación del 3% hacia el segundo trimestre de 2027, estimación que ha ido modificando los últimos años debido a la resistencia de la inflación a disminuir.
La permanencia de las tasas de interés en los niveles actuales ha plateado dudas respecto de la convergencia de la inflación a los respectivos objetivos de ambos bancos centrales.
En el caso de México, Banxico sostiene que persisten condiciones de holgura en la economía debido a la debilidad de la demanda, por lo que abre la puerta a más reducciones de las tasas de interés si la inflación sigue disminuyendo y la actividad económica se debilita.
Ello podría implicar más disminuciones en los diferenciales nominales (y reales) con Estados Unidos, reduciendo una de las fuentes de soporte para el tipo de cambio.
Por otro lado, el nuevo repunte de la inflación en Estados Unidos, aunado al tono menos acomodaticio de lo inicialmente esperado de Kevin Warsh, ha avivado los temores de alzas de tasas, al grado de que se observa divergencia entre los miembros del FOMC: aproximadamente la mitad piensa que lo adecuado es mantener el rango para la tasa de referencia en 3.50-3.75% el resto de año, y la otra mitad considera que es necesario por lo menos uno o dos aumentos antes de finalizar 2026.
Ello ha repercutido en los índices bursátiles y en las valuaciones de emisoras estadounidenses, especialmente las que cotizan con múltiplos más altos.
En cualquier caso, los movimientos de tasas parecen estar parcialmente incorporados en las expectativas de los inversionistas.
Lo que determinará en buena medida los niveles de los índices y las valuaciones de las principales emisoras mexicanas y estadounidenses hacia el cierre del año será el desempeño operativo y financiero de estas, lo que resultará desafiante en un entorno de debilidad de la economía nacional y de persistente incertidumbre en la estadounidense.