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Se agitan las aguas en el oficialismo

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OpiniónEl Economista

Julio Agudo

Las aguas internas de la coalición oficialistas han comenzado a agitarse con las recientes designaciones, por parte de Morena, de los coordinadores de los comités de defensa de la Cuarta Transformación en 10 de las 17 entidades federativas en donde se elegirán a los titulares del Poder Ejecutivo estatal. Dadas las inconformidades generadas por este proceso de selección interna morenista, se perfila un posible éxodo de los cuadros políticos que quedaron al margen de las boletas oficiales.

Los despachos periodísticos de los medios de comunicación dan cuenta de la tensión que ha generado al interior de Morena, las designaciones de sus virtuales candidatos a gobernadores. Ante este escenario, el Partido del Trabajo (PT) aparece como un posible receptáculo del descontento de los cuadros morenistas que no ganaron las encuestas internas para la selección de quienes serán los abanderados del partido guinda en las elecciones intermedias de 2027.

Al respecto, Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados del PT, abrió la puerta del partido de la estrella para aquellos aspirantes morenistas que no quedaron pudieran ser postulados como abanderados petistas, lo cual podría poner en riesgo la alianza de la coalición oficialista.

El diputado del PT ratificó que la relación con Morena en la selección de quienes serían candidatos a gobernador está pausada. Interrogado sobre si su partido participa en el proceso de sección de candidatos de Morena, Reginaldo Sandoval sostuvo: “Nosotros no estamos participando, es un proceso de Morena. El acuerdo que tenemos es que donde no haya coincidencia, donde no haya claridad, donde no estemos conformes, vendrá una encuesta espejo. Estamos esperando que suceda. Si no se da, entonces, significa que se violó la ruta del proceso, pero, pues, nosotros somos respetuosos”.

Manifestó que “la resolución de candidaturas vendrá de acuerdo a cómo se presente el escenario. “¿Cuáles son los escenarios para nosotros? Uno, que podemos ir solos a varios estados; dos, que podemos ir solos a las 17 (elecciones para gobernador); y tres, que podemos ir solo en todo”, apuntó el coordinador de la bancada del partido de la estrella en San Lázaro.

Al pausar su participación en algunos procesos locales y cuestionar designaciones en entidades clave, el PT dibuja una doble jugada: Presionar para conservar cuotas de poder o, en su defecto, convertirse en el salvavidas de los “heridos” de Morena. Y es que el volumen de cuadros competitivos que se quedaran en la orilla en el proceso interno de Morena, es considerable.

Las figuras con bases territoriales propias, estructuras consolidadas y presupuestos de operación política que han perdido en la encuesta de Morena, hoy se enfrentan a una disyuntiva: Replegarse o buscar siglas alternas. Históricamente, el PT con el profesor Alberto Anaya al frente, ha sabido rentabilizar estos desencuentros.

Por ejemplo, los aspirantes a una candidatura de Morena para competir en Quintana Roo y Michoacán, Rafael Marín Mollinedo y Raúl Morón, respectivamente, han expresado su inconformidad tras no obtener la postulación para gobiernos estatales a través de la designación del partido guinda de coordinador por la defensa de la transformación. Ambos perfiles, anticiparon que analizan las medidas que tomarán después de que Morena no los designara.

Marín Mollinedo, extitular de Aduanas y alfil del expresidente Andrés Manuel López Obrador, afirmó que existen “muchas opciones” para él, por lo que pidió a sus seguidores y simpatizantes tener calma y confianza. Si bien es cierto que Mollinedo ha afirmado que se mantendrá dentro de Morena, no se puede descartar la posibilidad de que busque otras “alternativas”.

En tanto, Raúl Morón, aspirante en Michoacán, declaró que en un plazo de 15 días ya tendrá definido si presentará una impugnación en contra del proceso de Morena. Aseguró que se encuentra consultando a su estructura en los municipios de Michoacán y otros sectores. No descartó una ruptura con el partido guinda.

Donde los acuerdos cupulares de Morena han generado severas fricciones con las bases locales, como ocurre en Zacatecas, Michoacán, Guerrero y Quintana Roo, entre otros. El PT puede erigirse como la opción alternativa dentro de la misma Cuarta Transformación. Habrá que ver que deciden los “heridos” del proceso interno morenista, quienes podrían optar por ejercer presión a la dirigencia nacional guinda para exigir posiciones locales y federales para mantenerse dentro del movimiento.

Apostar por el descontento ajeno conlleva un riesgo de alta volatilidad y eso lo sabe bien la dirigencia nacional de Morena, que buscará priorizar la contención de sus cuadros mediante la reasignación de posiciones legislativas o espacios de poder local (alcaldías y diputaciones), que eviten una desbandada que debilite su hegemonía territorial de cara a los comicios intermedios de 2027.

Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, llamó recientemente al PT a mantener la unidad y la congruencia con los ideales de izquierda de cara al proceso electoral de 2027, tras las inconformidades manifestadas por algunos dirigentes petistas respecto a los procesos de selección y nombramientos de coordinadores estatales morenistas. Para limar asperezas y buscar la reconciliación, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, se reunieron con el profesor Alberto Anaya, líder del PT.

La dirigencia nacional de Morena sabe bien que necesita al PT para alcanzar mayorías calificadas constitucionales, pero el PT también busca dejar claro que no es un “satélite incondicional”, sino un socio que exige piso parejo y equidad. Ambos institutos políticos están conscientes que la “fragmentación del voto oficialista” en una elección intermedia como la del próximo año, suele abrirles la puerta a los partidos de oposición tradicional (PAN, PRI y MC) en plazas donde la diferencia se decide por márgenes estrechos.

El PT busca incrementar su bancada en San Lázaro para garantizar un margen de negociación legislativa más amplio frente a una eventual aplanadora de Morena, por lo que “amagar” con recibir cuadros rentables les asegura el poder negociar más espacios legislativos, tanto a nivel local como federal, lo cual es vital para el financiamiento público.

No obstante, la gran incógnita es si el pragmatismo electoral de ambos partidos prevalecerá mediante mesas de negociación de última hora, o si los anhelos del PT por consolidarse como un partido con autonomía real terminarán por fracturar la coalición que transformó el mapa político mexicano desde las elecciones presidenciales de 2018. Los próximos meses definirán si el partido de la estrella prefiere brillar por cuenta propia o atarse definitivamente al destino del partido en el poder.

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