La reforma educativa entra en vigor en este mes de enero y, aparte de una esperada mayor transparencia en el manejo de los recursos -ahora desde la Secretaría de Hacienda-, este año es la prueba de fuego para demostrar que funciona.

Entre ese reto está un gran pendiente: que nuestros estudiantes tengan un entorno más saludable y poder reducir los graves índices de sobrepeso y obesidad en niños, que nos mantienen en un nada honroso primer lugar mundial en obesidad infantil.

Infraestructura mínima para contar con agua potable en escuelas debe ser parte crucial de dicho reto. En este 2015 hay mayores condiciones para avanzar en ello. El presupuesto asignado para bebederos escolares, conforme el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2015, es de cerca de 1,361 millones de pesos.

Como siempre sucede, no son recursos suficientes. Habrá que saber hacia qué escuelas, zonas o estados se dirigirán primero, y cuáles van siendo los avances. Sería importante que sobre cada paso reportara la Secretaría de Educación Pública, a cargo de Emilio Chuayffet. Habría que verificar igualmente qué fue de los más de 3,000 millones de pesos definidos, aunque no etiquetados, para bebederos escolares en el 2014; es muy probable que no se ejercieron porque los lineamientos respectivos no existían, pues este año apenas están por salir. Dichos lineamientos siguen en consulta pública en la Cofemer, que le está pidiendo mayor claridad a la Secretaría de Salud para demostrar que los bebederos son costo-efectivos y son la mejor opción. Son muchos los argumentos para demostrarlo y habrá que darle celeridad en presentarlos.

Sería importante igualmente que todo lo recaudado por el impuesto a bebidas azucaradas se transparente y destine claramente a combatir la obesidad en niños. Si nos basamos en datos de la Secretaría de Hacienda, de Luis Videgaray, habrán ingresado unos 5,000 millones de pesos trimestrales en promedio. ¿Hacia dónde se fue dicha recaudación supuestamente con objetivo específico? Tiene razón la industria refresquera en cuanto a que se destine hacia el objetivo por el cual se impuso el impuesto: para combatir la obesidad.

Rotoplas, primera en levantar mano

Una de las empresas que ya levantaron mano para surtir de esa infraestructura necesaria para tener agua potable en escuelas es Rotoplas, que justo alistándose para ese objetivo, recién empezó a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores. Para este año el mercado fuerte que se vislumbra es el de las escuelas privadas, cuyo plazo para cumplir termina justamente en diciembre del 2015. Las públicas tienen hasta el 2017.

Otras empresas hacen labor por su lado. Incluso Coca-Cola, junto con la organización civil Escuelas Sustentables, informó que ha instalado bebederos en 741 escuelas públicas del país, invirtiendo 26 millones de pesos en 138 municipios, ya que además de beneficiar a los escolares apoyan el abastecimiento de agua a la comunidad para uso en el hogar.

MercadoLibre y Segundamano, sancionados por la Cofepris

Del reporte emitido por la Secretaría de Salud, es sorprendente que hayan sido más de 1,000 (1,119) anuncios retirados de los medios de comunicación debido a que no tenían permiso de la Cofepris, conforme al reglamento de publicidad emitido en el 2013.

Pero lo que más llama la atención es que, aunque es muy difícil, sí hubo verificación constante en Internet, y ahí las más sancionadas fueron los sitios MercadoLibre, de donde fueron suspendidos 1,403 anuncios, y de Segundamano, de donde se suspendieron 142. Los productos más cuestionados fueron suplementos alimenticios y equipo médico.

@maribelrcoronel