Cuando hace 50 años se inauguró en Rogers, Arkansas, la primera tienda de descuento Walmart, esta localidad tenía 6,000 habitantes; ahora, viven ahí más de 56,000. El municipio de Tequila, Jalisco, donde se ubica una Bodega Aurrerá, tiene una población menor. En mayo pasado, Walmart de México (Walmex) tenía 2,157 unidades comerciales en México, de las cuales 1,268 eran bodegas Aurrerá.

En el 2005, The Pew Research Center for the People & the Press obtuvo opiniones acerca de Walmart: 81% de los encuestados contestó que era un buen lugar para comprar; 68%, que era bueno para su área; 64%, que era bueno para su país, y 56%, que era un buen lugar de trabajo. Las respuestas de las mujeres fueron más favorables que las de los hombres y las de los republicanos más favorables que las de los demócratas.

No sé qué piensa la población de México acerca de esta empresa, pero los millones de personas que compran ahí dan testimonios frecuentes. ¿Y los productores agropecuarios y manufactureros?

En un artículo publicado en el 2007 (Journal of Economic Perspectives), Emek Basker mencionó que en Estados Unidos, Walmart representaba una proporción no despreciable de las ventas de varias empresas: Playtex (28%), Clorox (25%), Revlon (21%), Kellogg’s (17%) y Kimberly-Clark (13 por ciento).

En un trabajo difundido hace un año ( Suppliers Responses to Walmart’s Invasion of Mexico ), los investigadores Leonardo Iacovone (Banco Mundial), Beata S. Javorcik (Universidad de Oxford), Wolfgang Keller (Princeton) y James M. Tybout (Penn State) afirmaron que Walmex ha sido un catalizador de dos cambios en el comercio al menudeo en México: a) en los procesos de almacenamiento, distribución y administración de los inventarios, y b) en la forma de interactuar con los proveedores. Los primeros cambios reflejan en parte la disponibilidad creciente de Tecnologías de la Información, pero también las innovaciones que Walmex importó de Estados Unidos. Sus almacenes centralizados, el uso de paletas estandarizadas y otras innovaciones ahora son utilizadas por las principales cadenas comerciales.

Los costos de distribución de sus proveedores han decrecido. Además, Walmex paga a tiempo y esto permite que aquéllos se beneficien con el factoraje para obtener capital de trabajo. Desde luego, los proveedores deben cumplir con algunas exigencias de Walmex (por ejemplo, reducciones anuales de precios). Esto crea incentivos para la innovación de productos y procesos.

Según los autores del informe citado, las empresas de calidad alta en México tienden a responder de manera distinta a Walmex que las de baja calidad. Las primeras han vendido más y se han vuelto más productivas; las otras han perdido terreno. Sus patrones de inversión también son distintos.

Desde luego, no todos los estudios favorecen a Walmart. Uno reciente, difundido por una organización de Seattle (Puget Sound Sage), dice: Cada nueva tienda provocará una pérdida neta de producción (13 millones de dólares) y de sueldos (14 millones) durante la vida de 20 años de la tienda.

No existen empresas perfectas. Sin duda, Walmex tiene detractores en México. Algunas de sus prácticas (por ejemplo, las laborales) y sus efectos (sobre todo en las localidades más pequeñas) son objeto de críticas. Pero clientes, proveedores, empleados y accionistas son sus aliados. Tal vez algunos de sus críticos compran en Walmart o son (o quisieran ser) proveedores de esta empresa.

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