Es oficial. Universal Music Group (UMG) anunció que se volverá solista y dejará al gigante francés Vivendi. El martes 22 de junio los inversionistas del conglomerado de telecomunicaciones se presentaron en línea —como si hubiera sido un concierto virtual— y aplaudieron la separación de la compañía discográfica para embarcarse en una nueva aventura en solitario. La salida de la banda implica que UMG, una de las tres principales discográficas en el mundo, debutará en la bolsa de valores Euronext de Ámsterdam el próximo mes de septiembre con una valuación inicial de 42,000 millones de dólares. La noticia pasó sin mucho ruido y un tanto inadvertida en la prensa musical; fue la prensa de negocios la que reportó los detalles de la operación.

Universal Music es, junto con Sony Music y Warner Music, una de las tres discográficas más grandes del mundo. Es propietaria de las firmas Def Jam Recordings, Decca, Island, Motown, Deutsche Grammophon, Interscope, Geffen, A&M Records, Polydor, EMI, Capitol, Fiction, Verve. Tiene en su alineación a nombres como Taylor Swift, Elton John, Kendrick Lamar, Abba, Metallica, Bob Dylan, The Beatles, Nirvana, Ariana Grande, Prince, Iggy Pop, Pearl Jam, Andrea Boccelli, Billie Eillish, The Rolling Stones, Jay-Z, Cher, Madonna y una larga lista más. Tiene operaciones en más de 60 países alrededor del planeta.

El debut de Universal Music Group en el mercado de valores también implica que habrá una reorganización de la estructura dentro de la discográfica que participa con el 30% de todas las ventas de música en el mundo. En diciembre del 2020 el gigante de las telecomunicaciones chino Tencent acordó con UMG elevar su participación a 20% en el grupo en una operación de unos 34,000 millones de dólares. Paralelamente el fondo Pershing Square comenzó una negociación para entrarle también al negocio. Y en febrero pasado la discográfica confirmó que empezaría a estudiar su salida a la bolsa en Ámsterdam puesto que ha sido uno de sus hogares históricos.

Bill Ackman, el inversionista detrás del fondo Pershing Square Tontine Holdings (PSTH), quien adquirió su participación por unos 4,000 millones de dólares y que tendrá en su poder 10% de la compañía, tiene vínculos afectivos con Universal Music por un disco de Sting que compró y porque la discográfica supervisa el catálogo de su abuelo, el compositor Herman Ackman. ”Para vivir necesitas agua y comida, pero la música viene después”, dijo Ackman durante su presentación de por qué buscaba adquirir una participación en una industria que ha vivido un par de décadas difíciles.

Las operaciones de Universal Music registraron ingresos de 7,432 millones de dólares en el 2020 y aún con la pandemia la discográfica registró un alza en sus ingresos del primer trimestre. No podemos olvidar que el año pasado adquirió todo el catálogo de 600 canciones de Bob Dylan por unos 300 millones de dólares, uno de los acuerdos más lucrativos de los últimos años en la industria. El desalentador panorama ha obligado a los artistas a buscar estos tratos con las disqueras para tratar de sobrevivir a la falta de conciertos y las terribles regalías que ofrecen las plataformas de streaming. La tendencia parece indicar que las grandes discográficas seguirán buscando apostar por los catálogos de artistas ya establecidos, siguiendo también los pasos del fondo Hipgnosis que se ha consolidado en este campo para administrar estos preciados huevos de oro.

El lanzamiento de Universal Music Group al mercado indica que, al igual que cuando lanzan a un artista en solitario, los inversionistas le están apostando a que habrá un buen negocio con resultados para casi todos los involucrados. Y aunque históricamente los artistas siempre salen perdiendo, aquí no es claro en dónde estará la fortaleza de esta gran disquera en los próximos años. A futuro la apuesta es que la máquina siga dando éxitos por muchos años.  

antonio.becerril@eleconomista.mx 

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

Lee más de este autor