El lunes 4 de enero, el Hipgnosis Songs Fund adquirió el catálogo del reconocido productor y uno de los magnates de la industria musical, Jimmy Iovine. El martes 5, el mismo fondo adquirió la totalidad del catálogo del exguitarrista de Fleetwood Mac, Lindsey Buckingham, y un día después se hizo dueño del 50% del catálogo del cantautor canadiense, Neil Young. Así arrancó el año para un nuevo titán que se está consolidando en la industria discográfica y no parece detenerse.

Con estas nuevas adquisiciones el fondo propiedad de Merck Mercuriadis ahora posee los derechos de “Go your own way”, The Chain” de Fleetwood Mac; “Heart of Gold”, “After The Gold Rush” de Neil Young y las 259 grabaciones producidas por Iovine. Jimmy Iovine, además de ser el fundador de Interscope Records y cofundador de la compañía Beats —que fue adquirida por Apple en el 2014 en lo que hoy es Apple Music—, trabajó con John Lennon, Bruce Springsteen, Patti Smith, Tom Petty & The Heartbreakers, Dire Straits, Stevie Nicks y hasta el rapero Eminem en sus más de 30 años dentro de la industria. El otrora productor destinará esos recursos para construir una escuela secundaria en el sur de Los Ángeles.

Mercuriadis se volvió una figura prominente en la industria manejando a artistas como Elton John, Guns ‘N’ Roses, Morrissey, Iron Maiden y Beyoncé. En 2018 arrancó el fondo con la mira de ser la primera firma de inversión enfocada en la música en el Reino Unido y ese mismo año debutó en la Bolsa de Londres. Al cierre del 2020 Hipgnosis tenía un valor de capitalización cercano a los 1,700 millones de dólares y posee un catálogo de 4,400 canciones de 160 artistas. Solamente el año pasado el grupo obtuvo los derechos de la música de Blondie, Barry Manilow, Chris Cornell (de Soundgarden), Nikki Sixx (de Mötley Crüe), L.A. Reid, RZA (de Wu Tang Clan), Chrissie Hynde (de los Pretenders) o Rick James, por los que pagó más de 680 millones de dólares.

En 2020 Bob Dylan fue el otro músico que acaparó los reflectores cuando anunció la venta de su catálogo completo de más de 600 canciones a Universal Music, un acuerdo por el que habría recibido unos 300 millones de dólares.

En los años setenta del siglo pasado, el nombre de Hipgnosis estaba asociado a la firma de diseño gráfico de Aubrey Powell y Storm Thorgerson, quienes se encargaron de diseñar algunas de las portadas más icónicas del rock para artistas como Pink Floyd, Black Sabbath, Genesis, Peter Gabriel, Yes, Led Zeppelin, T. Rex, entre otros. La iconografía de Hipgnosis sigue adornando las habitaciones de los nostálgicos y las nuevas generaciones que siguen descubriendo esta música. En 2021 el nombre de Hipgnosis ha cobrado un nuevo significado dentro de una industria en completa reconfiguración.

De acuerdo con el periodista y escritor Ted Gioia, el fenómeno de adquirir los catálogos nostálgicos de artistas de legado por parte de estos conglomerados responde al hecho que las grandes disqueras ya no están mostrando tanto interés por invertir en nuevos artistas y prefieren poseer canciones viejas que puedan representar un éxito asegurado. El negocio del licenciamiento es un ingreso fácil, pero no tiene los mismos beneficios de lo que generaba antes un disco de platino. ¿Quién necesita gastar recursos en un desconocido cuando las disqueras pueden explotar otra vez el catálogo de los años dorados de su artista favorito?

El panorama parece un poco desolador. La pandemia sigue manteniendo silenciados los escenarios de todo el mundo. Las plataformas de streaming han fortalecido sus apuestas para otros contenidos como podcasts, pero le siguen pagando una miseria a los artistas. Y los que pueden parece que están saltando por la borda antes de que se hunda el barco. Las noticias de ventas de catálogos seguirán haciendo los titulares, y por lo pronto, les darán un soporte económico para algunos artistas que no han podido realizar giras y han estado encerrados al igual que el resto del mundo.

 antonio.becerril@eleconomista.mx  

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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