Brian Peter George St John le Baptiste de la Salle Eno ahora tiene un asteroide a su nombre. El asteroide 81948 fue renombrado simplemente Eno, en honor al músico, productor, artista británico que ayudó a concebir el estudio de grabación como una herramienta para la experimentación y ayudó a revolucionar la música pop del siglo pasado.

El investigador del Southwest Research Institute, Marc Buie, –quien bautizó al asteroide– describió al músico como “un escultor experimental del sonido”. El mote le viene muy ad hoc a este momento, donde el álbum Apollo (Atmospheres & Soundtracks), –una colaboración con Daniel Lanois y Roger Eno–, será reeditado para celebrar los 25 años del disco y coincidirá con el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna.

Apollo fue un proyecto que nació en 1982, cuando el documentalista Al Reinert le pidió a Eno música para acompañar lo que sería el documental For All Mankind, que utilizó pietaje original de las misiones Apolo de la NASA y que estuvo en desarrollo por casi una década.

A principios de mes, Eno recibió la medalla Stephen Hawking de comunicación en la ciencia por el álbum editado en 1983. “Su influencia ha llegado mucho más allá de su propio campo: ha sido el creador del ambient y ahora de formas musicales evolutivas, desafiando el rol, la naturaleza y las percepciones de lo que el arte puede y debe hacer”, dijo Peter Gabriel sobre el galardón, donde también se homenajeó a Elon Musk y al documental Apollo 11 de Todd Douglas Miller. En marzo Eno con Roxy Music se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Rock.

Al lado de Bryan Ferry, Phil Manzanera, Phil Thompson y Andy Mckay, Roxy Music fue una de las bandas más representativas del glam y art rock de los setenta. Eno sólo participó en los primeros discos y decidió dejar la banda en 1973 cuando, durante un concierto, se puso a pensar sobre su ropa sucia y no sobre el glamour de la vida de una estrella de rock. Al dejar la banda, inició una carrera solista incomparable y creó el género que hoy conocemos como ambient.

Desde su primer disco solista Here Come The Warm Jets, Eno comenzó a tratar al estudio de grabación como una herramienta más en la paleta del artista, su música comenzó a alejarse de las melodías pegajosas y se tornó en exploraciones sonoras que fueron posibles gracias a la aparición de los sintetizadores y nuevas herramientas de grabación.

En su trayectoria de casi cinco décadas el nombre de Eno aparece en el Fear de John Cale; More Songs About Buildings and Food, Fear The Music y Remain in Light de Talking Heads; The Unforgettable Fire, Joshua Tree y Achtung Baby de U2; Q: Are We Not Men? A: We Are Devo! de Devo y Laid de James. Ha colaborado con Genesis, David Byrne, Cluster, Robert Fripp, Karl Hyde y colaboró con David Bowie en la trilogía de Berlín (Heroes, Low y Lodger).

Además de sus trabajos como solista, instalaciones de arte multidisciplinarias y sus fascinantes conferencias, Eno también es el responsable de haber creado el sonido inicial del Windows 95, una melodía que todos los que usamos una computadora personal en los noventa conoceremos. En años recientes ha incursionado en la experimentación con algoritmos generativos para crear música y adaptarla a su teoría.

Brian Peter George St John le Baptiste de la Salle Eno siempre ha tratado de mirar hacia el futuro y en su mundo se mezcla la música, el arte, la tecnología, la ciencia y la filosofía. A Eno nunca le ha interesado el papel de estrella de rock y jamás se ha asumido como músico, pero sigue buscando nuevos conocimientos en todos los rincones de este mundo. “¿Planeas visitar el asteroide con tu nombre?”, le preguntaron a Eno en un podcast de Monocle. “No, planeo minarlo”, contestó.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea