Mucha gente está sufriendo las consecuencias económicas de la pandemia. Hay gente que se ha quedado sin empleo y otras que han visto una reducción importante en sus ingresos. Pero el impacto es distinto en cada persona.

Sin duda, quienes tienen una situación financiera sana, sin deudas y con un fondo para emergencias completo, sufren mucho menos que aquellos que lo deben todo y no tienen un peso ahorrado. Sea cual sea tu situación, nunca es tarde para aprender de lo que has vivido (o de las experiencias cercanas de otros) y para hacer cambios que te lleven a vivir con buena salud financiera. A continuación tres consejos:

1. Siempre ten metas claras.

Mucha gente no le pone atención a esto que es tan importante y en mi experiencia la falta de objetivos claros es la causa más importante de enfermedad en nuestras finanzas personales. Es como si nos subiéramos a distintos camiones sin tener claro a dónde queremos ir: difícilmente vamos a llegar a un lugar adecuado.

El primer paso para mejorar tu salud financiera sin duda es definir qué es lo que quieres lograr con tu dinero y eso significa tener claro qué es lo más importante para ti. En algunos casos la gente quiere salir de deudas, en otros formar un patrimonio para su futuro (incluyendo su retiro). Pero siempre debemos definir exactamente qué significa esto para cada uno de nosotros: cuánto dinero vamos a necesitar para alcanzar ese objetivo y en cuánto tiempo lo tendremos que juntar.

En este sentido, vale la pena tener claro que muchísimas personas se enfocan sólo en el corto plazo y este es un gravísimo error. Quieren reunir dinero para cambiar el coche, o para hacer un viaje, quizá para una boda. Pero pierden de vista la formación del patrimonio para el retiro, que lleva mucho tiempo y que requiere constancia y disciplina.

Cuando estés escribiendo tus metas, es importante enfocarse en los distintos horizontes: corto, mediano y largo plazo. Hay quienes tienen muchas y tendrán que elegir cuál va primero y cuál después, pero para ello es importantísimo tener muy claro lo que ya dijimos: el monto que se requerirá y el horizonte de tiempo en el cual tendremos que reunir esa cantidad, en todas ellas. Eso nos permitirá determinar cuánto tendremos que destinar mensualmente al cumplimiento de esos objetivos.

Para las metas de corto y mediano plazo, bastará dividir el monto que necesitamos entre el número de meses, para saber cuánto tendremos que ahorrar. Por ejemplo, si quiero juntar 120,000 dentro de un año para hacer un viaje por Europa, necesitaré ahorrar 10,000 al mes. Para las metas de mayor plazo, como la formación patrimonial o el ahorro para el retiro, esto no es tan sencillo y se necesita tomar en cuenta el rendimiento esperado de nuestras inversiones, por el efecto tan importante que tiene el interés compuesto en el tiempo.

Valdrá la pena también evaluar lo que hemos conseguido en el último año. ¿Lo que hemos hecho en cuestiones de dinero, nos ha acercado o nos ha alejado de esas metas? ¿Estoy posponiendo aquello que es importante? .

Finalmente, además de tener metas claras es importante saber de dónde partimos hoy. ¿Cuánto tenemos y cuánto debemos? La diferencia entre esas dos cifras es el tamaño de nuestro patrimonio.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com