Los miembros sobrevivientes de The Faces: Rod Stewart, Ronnie Wood y Kenney Jones regresaron este verano al estudio para grabar nueva música. Cuarenta y seis años después de haber anunciado su separación, Stewart, Wood y Jones regresan por una ronda más y para hacer esa mezcla de rocanrol y blues que esta banda dejó plasmada en una breve historia de seis años con cuatro álbumes de estudio y una mitológica presencia sobre el escenario.

The Faces es una extraña anomalía en los libros del rock. En un momento donde el rock progresivo y el exceso comenzaban a dominar una parte de la escena musical, The Faces era una banda sin muchas pretensiones, austera y medio desprolija que sólo quería tocar rocanrol sencillito y echarse unos tragos entre amigos. Ronnie Lane, Ian McLagan, Ronnie Wood, Kenney Jones y Rod Stewart no sólo eran buenos bebedores y adoradores del culto de Dionisio, eran también un grupo que con una alquimia musical anhelada por cualquier banda. En su música no hay guitarras estrafalarias con doble cuello, sintetizadores extravagantes, conceptos abstractos ni minisinfonías espaciales/medievales. Nada de eso: lo suyo fue un sonido primitivo conocido como rock ‘n’ roll.

The Faces se formó en 1969 cuando Rod Stewart y Ronnie Wood, que en aquel entonces tocaban en The Jeff Beck Group, se juntaron a tocar con Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenney Jones, los Small Faces. En sus cuatro álbumes de estudio no hay grandes conceptos temáticos que unen las canciones ni referencias pomposas de literatura. Rod Stewart contaba que no podía citar a Dickens, Shelley o Keats, porque ya todo se había dicho antes, y que la única aspiración y fantasía era unirse al circo de una banda de rock para escapar de la realidad.

The Faces ofrecía rocanrol desparpajado, en el que sus músicos sólo quieren pasársela bien. “No éramos, de ninguna manera, un conjunto musicalmente consumado. (...) Era una banda desaliñada y libre, que nos llevaba en el camino del rock para pasarla bien”, recuerda Rod Stewart en su autobiografía. Lo único de lo que se daba crédito era de ser la primera banda en patear balones de futbol al público y la primera en tener su propio bar en el escenario, con todo y mesero, para servir tragos durante sus conciertos: “Un lugar al que podíamos ir durante los largos solos de batería de Kenney (Jones)”. La reputación de la banda en el escenario y fuera de él se comparaba con la de The Rolling Stones o Led Zeppelin y hasta llegó a ser vetada de los hoteles Holiday Inn en Estados Unidos por sus bacanales.

Cuando The Faces anunció su separación en enero de 1976, Rod Stewart continuó con una exitosísima carrera solista y un viaje para descubrir por qué los güeros se divierten más. Ronnie Wood se subió al circo de The Rolling Stones, donde ha permanecido como el miembro más joven de esta legendaria agrupación. Kenney Jones tuvo una temporada como baterista de The Who durante los años ochenta tras la muerte de Keith Moon.

The Faces pertenece a una era de bandas que está desapareciendo. La reciente partida de Charlie Watts de los Stones nos recordó que una generación del rock clásico se está apagando. La alquimia de The Faces se ha ido desvaneciendo con las muertes de Ronnie Lane en 1977 y de Ian McLagan en 2014, pero el resto de sus integrantes ha sido convocado para una ronda más.

Esta reunión de rockeros septuagenarios nos hace recordar que todavía hay un poco de nostalgia que exprimir por ese momento en la historia pop que ocurrió hace medio siglo. La música de The Faces nos sigue invitando a un club donde te la pasarás bien entre amigos, con complicidad y muy buena música que nos acompañarán toda la noche.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

Lee más de este autor