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Teología de la Liberación
El Papa Francisco se reunió con el dominico peruano Gustavo Gutiérrez, uno de los padres fundadores de la Teología de la Liberación, al tiempo que en Madrid se celebraba, del 5 al 8 de septiembre, el 33 Congreso de Teología con el título La Teología de la Liberación, hoy al que asistieron más de 1,000 representantes de una docena de países.
Después del ataque frontal y sistemático de más de 20 años del cardenal Joseph Ratzinger y el Papa Juan Pablo II a esta corriente de la teología, no la lograron aniquilar, que era su propósito, y pudo sobrevivir en circunstancias muy difíciles. Todo indica que en este papado les espera un mejor tiempo.
La Teología de la Liberación nació en América Latina en el entorno socio-político de finales de la década de los 60 que ahora es distinta. Siguen los problemas de pobreza e injusta distribución de la riqueza, pero ya no hay dictaduras militares ni una sistemática violación de los derechos humanos. La democracia, siempre perfectible, se ha consolidado.
En las conclusiones de la reunión de Madrid, se establece que la Teología de la Liberación sigue viva y activa frente a los intentos del pensamiento conservador y de la teología tradicional de condenarla y darla por muerta y añade que se trata de una teología histórica y contextual y se reformula en los nuevos procesos de liberación a través de los sujetos emergentes de transformación . Se identifica a las mujeres, a los pueblos originarios, a los campesinos, a los jóvenes y a los migrantes.
Se dice también que la Teología de la Liberación es una teología de la vida, que defiende con especial intensidad la vida más amenazada, la de los empobrecidos, que mueren antes de tiempo. Hace realidad las palabras de Jesús de Nazaret: He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia . Llama a descubrir a Dios en los excluidos y crucificados de la tierra: ésa es la misión fundamental de las iglesias cristianas, de la que han estado muy alejadas .
Los teólogos reunidos en Madrid piden la inmediata rehabilitación de todas las teólogas y los teólogos reprimidos sobre todo durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que fueron especialmente represivos en cuestiones de teología moral y dogmática, en la mayoría de los casos, por su vinculación con la Teología de la Liberación e incluso por seguir las orientaciones del Concilio Vaticano II .
Esta rehabilitación es exigencia de justicia, condición necesaria de la tan esperada reforma de la Iglesia y prueba de la autenticidad de la misma. Reivindicamos, a su vez, dentro de las iglesias, el ejercicio de los derechos y libertades de pensamiento, de reunión, de expresión, de cátedra, de publicaciones, no respetados con frecuencia, y el reconocimiento de la opción por las y los pobres como criterio teológico fundamental .
La Teología de la Liberación tiene mucho que decir en la nueva realidad de América Latina y del mundo en la medida en que sepan interpretar la actual situación socio-política y también económica de cada país y del mundo. En la medida que rechace todo tipo de dogmatismo. En la medida que esté abierta al diálogo y a la búsqueda permanente de comprender la historia y el contexto.