Otro eslabón vulnerable del complicado tropiezo que enfrenta el turismo por el Covid-19 es la aviación.

La IATA de Carsten Spohr informó la semana pasada que de aquí a junio se cancelaron 3.8 millones de vuelos con un impacto en los ingresos de 58%, equivalente a 312,000 millones de dólares.

Lo que hoy se vive se puede comparar con la suma del golpe que recibió esa industria en septiembre del 2001 y la crisis por la gripe AH1N1 en el 2009 multiplicada por tres.

Además, con el agravante de que aún no se puede proyectar la duración de la pandemia y las consecuencias a mediano y largo plazo, dado el temor de los viajeros a moverse.

Aquí, la aviación enfrenta verdaderos aprietos y algunas aerolíneas como Aeroméxico de Andrés Conesa o Volaris de Enrique Beltranena ya despiden personal, lógico cuando ahora mismo 80% de los aviones está en tierra.

De ahí, las gestiones de Canaero que preside Luis Noriega Benet con SCT para tratar de armar un programa de ayuda.

Como era de esperar, aún no hay ninguna respuesta por la dependencia de Javier Jiménez Espriú, pese a la gravedad por la falta de liquidez y quizá de solvencia, lo que pone en riesgo 1.4 millones de empleos.

Más allá de Interjet de Miguel Alemán, herida de muerte, no es descartable que antes de fin de año haya otras compañías en quiebra. En una de esas el gobierno tendrá que intervenirlas para garantizar un servicio estratégico.

Expertos estiman que dicha situación es altamente probable, máxime que el gobierno ha preferido cruzarse de brazos con consecuencias inmediatas para la conectividad en el país, y un mayor perjuicio para pequeñas ciudades o centros turísticos de relativa rentabilidad como pueden ser Huatulco, Puerto Escondido, Manzanillo, Ixtapa.

La falta de apoyos aquí contrasta con el plan de ayuda que el gobierno de Donald Trump aprobó por 25,000 mdd a su industria aérea, que al final podría ser la beneficiaria al apropiarse del mercado mexicano, como ya sucedió con la salida de Mexicana con Gastón Azcárraga.

Así que, sin exagerar, nuestra industria de la aviación en auténticos predicamentos, frente a una pérdida proyectada por la IATA en el 2020 de 5,291 mdd. En caída libre.

Canacintra: desaparecerían 400,000 empresas

La semana pasada, Canacintra que preside Enoch Castellanos dio a conocer una primera encuesta con su membresía a propósito del Covid-19; 53% de los consultados dijo que ya no tendría liquidez en abril y 64% que tendrá que despedir. Esta situación se hará más difícil para el segundo semestre, máxime sin apoyos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. En esa tesitura y con una economía que al menos caería 10% en el 2020, la agrupación calcula la desaparición de hasta 400,000 empresas, o sea, 10% de las que hay en el país y hasta 2 millones de empleos. Gravísimo.

Golpe de minería a cadenas, fisco y divisas

La minería se inconformó de arranque con la determinación de Salud que lleva Jorge Alcocer de no incluirla como actividad esencial. Camimex que preside Fernando Alanís y que lleva Karen Flores está por dar a conocer un documento en el que se evalúa el impacto por el Covid-19. Con 2.4% del PIB y 379,000 empleos directos, esta industria es la sexta generadora de divisas amén de aportar 42,799 mdp al fisco.

Hoy mismo, al parar, ha afectado al rubro del acero por la falta de zinc, al de cemento por no explotar materiales pétreos y a la química por la ausencia de subproductos como ácido sulfúrico. También al sector de cables, componentes eléctricos y agroindustria. Se hace ver que por cada semana de paro habrá serios impactos en las comunidades, se dejarán de ganar 2,000 mdp en impuestos y derechos, y habrá una merma en la captación de divisas por 346 mdd. Así de fácil.

Alberto Aguilar

Periodista y Economista

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Periodista y economista. 40 años de carrera. Fundador de Don Dinero.