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Opinión

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Retos en el análisis de adquisiciones asesinas

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Javier Núñez Melgoza

Hay la percepción de que las plataformas digitales generan diversos daños a la economía: menor innovación, mayores barreras a la entrada y mayor concentración, entre otros. De manera relevante, se señala a las grandes empresas del ámbito digital, de implementar una estrategia de destrucción de la competencia, a través de la realización de killer acquisitions o fusiones asesinas.

Estas operaciones se refieren a la compra de nuevas empresas innovadoras, que probablemente tienen alguna oportunidad de convertirse en organizaciones disruptivas y que podrían representar una amenaza para una plataforma digital incumbente. La teoría conspiratoria indica que el objetivo de la plataforma es comprar el negocio naciente para sacarlo del mercado, destruir una alternativa competitiva y preservar su posición de dominancia. Con base en este argumento, en distintas jurisdicciones se han diseñado soluciones regulatorias que buscan controlar la realización de todas las adquisiciones realizadas por las grandes plataformas digitales.

Este discurso y sus propuestas descansan sobre tres premisas. La primera es que todos los emprendedores tienen capacidad para lograr el éxito y deseo de desarrollar el negocio. Al respecto, hace algunos años, una investigación en los EUA encontró que, de cada millón de proyectos de innovación empresarial en materia tecnológica, únicamente 7 eran exitosos a largo plazo. La segunda es que el objetivo de las plataformas incumbentes, al realizar una fusión, siempre es perjudicar la competencia y que no hay un objetivo legítimo de buscar complementariedades que permitan fortalecer la eficiencia operativa. Tercero, que es posible aplicar soluciones regulatorias estandarizadas, a problemáticas y modelos de negocio distintas.

Las autoridades de competencia enfrentan el reto de analizar y resolver respecto de situaciones de mercado novedosas, en un entorno tecnológico de cambio acelerado. Se estima que la pandemia de COVID adelantó entre 5 y 7 años los procesos de cambio tecnológico en las empresas. Ante la vorágine del cambio, algunas autoridades señalan que es urgente actuar, para prevenir y remediar problemas que, por cierto, no están plenamente identificados. Así, nos dicen que hay que eludir el análisis económico tradicional, disminuir las garantías de presunción de inocencia de las empresas, optar por una presunción de ilegalidad per se y establecer prohibiciones legales ex ante.

Algunas autoridades y académicos argumentan que hay un agotamiento de las herramientas de análisis económico y que los instrumentos tradicionales no funcionan en el entorno digital. Es cierto que los modelos digitales representan complejidades particulares, sin embargo, me parece que la dificultad de aplicar conceptos como el mercado relevante o el poder sustancial tiene que ver más con la diferenciación de producto que con el carácter digital de los negocios.

Desde hace mucho tiempo, en economía se sabe que en mercados de producto diferenciado resulta más complejo definir el mercado relevante y el poder sustancial y por eso en otras jurisdicciones se han desarrollado herramientas enfocadas a identificar la presión competitiva existente entre las empresas involucradas en una fusión. Estas metodologías son aplicables al análisis de mercados digitales.

Sin descartar casos en que la compradora desea destruir la competencia, existen muchos otros en que el objetivo es complementar su modelo de negocio. Las fusiones pueden tener dos posibles efectos, uno relacionado con la integración de nuevas habilidades y otro con la supresión de competencia. El reto que las autoridades de competencia deben atender, es identificar ambos efectos para detener aquellas operaciones que claramente pueden o buscan destruir la competencia y preservar aquellas que mejorarán legítimamente las capacidades empresariales de la compradora.

Para lograr el anterior objetivo, es necesario que las autoridades adapten sus procedimientos analíticos para estudiar a profundidad los modelos de negocios de las empresas del ámbito digital y reconozcan la imposibilidad de aplicar remedios generales a situaciones distintas.

*Socio Director de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación, profesor universitario y miembro del CNCPIE.

@javiernunezmel

Javier Núñez Melgoza

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.

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