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Recisión México – EU: las diferencias

En el contexto actual de incertidumbre, ansiedad y temor sobre el futuro económico global, surge la necesidad de explorar qué viene hacia adelante. Se habla que transitamos hacia la recesión económica con altos índices de inflación lo que evidentemente detonaría en un notable retroceso en términos de bienestar. A partir de la caída del muro de Berlín, que refiero como línea de tiempo no como causa-efecto, la pobreza extrema en el mundo disminuyó de 36% (año 1990) a tan sólo 10%, mientras en el caso de Venezuela se incrementó en 76 por ciento. Los avances sociales han sido evidentes como lo ha sido la enorme cantidad de riqueza que se ha generado al mismo tiempo que se ha concentrado en pocas empresas mayoritariamente estadounidenses. Una de las razones que explica por qué en EU crecen tanto las empresas y, por tanto, el número de empleos al igual que aumenta la clase media es la flexibilidad que permite ajustarse a ciclos económicos crecimiento-recesión. Lo mismo a su histórico desarrollo que se traduce en que sus recesiones partan de piso cada vez más elevado aparejado a extraordinarias capacidades tanto del lado fiscal como del monetario.
Lo anterior nos ayuda a comprender mejor el grado de impacto que tiene la desaceleración que eventualmente puede convertirse en recesión ambas con niveles de inflación no vistos en 20 años. Así en el caso de EU observamos que llegó a los niveles de crecimiento prepandemia desde marzo del año pasado, es decir, hace año y medio que superaron en términos económicos los efectos del Covdi, asimismo, crearon, por ejemplo, el mes pasado 271,000 empleos, para este año habrán generado tres millones de nuevos puestos de trabajo. Adicionalmente cuentan con un programa de expansión en su capacidad fiscal que asciende a 390,000 millones de dólares de ayuda gubernamental a la transición energética, apoyo a las familias y el alivio crediticio a los estudiantes universitarios elementos que permitirán que al término de la eventual recesión estén mejor preparados para su ciclo de crecimiento; en cuanto a la política monetaria, al ser los fabricantes del dólar su destino está en sus manos. El caso mexicano es distinto; nuestro crecimiento todavía no alcanza en nivel prepandemia, a diferencia de EU, la constante disminución de la inversión se convierte en un dique para la generación de fuentes de trabajo, al mismo tiempo que nuestras herramientas fiscales y monetarias carecen de profundidad en tanto a que el gasto público ha dejado de ser una herramienta para el crecimiento y, el manejo del crédito y su costo, no son de impacto real para la mayor parte de la economía. En la flexibilidad de cada una está la clave para responder lo mejor posible a la baja en la dinámica económica entretanto tenemos que estar conscientes de que, aunque se llame recesión no será lo mismo aquí que para nuestro principal socio comercial.

