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¿Qué significa tener un nivel de endeudamiento sano?

A mí no me gusta tener deudas. No me siento cómodo con ellas porque siento que me quitan libertad y que limitan mi margen de maniobra. La libertad para mí es un concepto muy importante.
Eso no significa que nunca las he tenido. He comprado cosas a meses sin intereses. Tuve un crédito hipotecario para comprar mi casa, aunque lo liquidé totalmente en poco más de 5 años. Mi primer auto lo adquirí también con un préstamo, aunque todos los demás los he pagado de contado. Cambié el paradigma: en lugar de comprar hoy y pagar después, hago exactamente lo contrario: pago hoy y compro después. En lugar de pagar mensualidades a una financiera, me las pago a mí mismo mediante un ahorro destinado a este fin.
En fin: estar libre de deudas me da una sensación de libertad. El 100% del ingreso familiar está disponible para distribuirlo según nuestras prioridades. No tengo estrés financiero y si pierdo mi principal fuente de ingresos, estaré bien en el corto plazo, porque tengo un fondo para emergencias.
Hay muchas personas, sin embargo, que les gusta mucho el crédito porque lo utilizan de manera estratégica. Algunas han logrado crecer gracias al apalancamiento, que ha sido fundamental para la construcción de su patrimonio. Eso está perfectamente bien. Los felicito por usarlo a su favor.
El problema del crédito se da cuando la gente no sabe utilizarlo: por ejemplo, aquellos que se endeudan porque de otra manera, no les “alcanza” para mantener su nivel de vida. Esto no funciona porque implica gastar más allá de lo que ganan.
Al adquirir una deuda, también están adquiriendo un compromiso de pago, con dinero que todavía no tienen. Entonces, en el futuro, su ingreso disponible será todavía menor, porque tendrán que dedicar parte de él para pagar los créditos que tomaron.
En otras palabras, si hoy no les alcanza, en el futuro les alcanzará menos, hasta que ya no puedan pagar. Esto de hecho es lo que les pasa a muchas familias mexicanas de clase media.
A todo esto, la gente me ha preguntado qué considero que es un nivel de endeudamiento sano. No hay una respuesta sencilla. No es lo mismo un joven soltero con ingreso elevado, que una familia de clase media con dos hijos. La capacidad de pago en ambos casos es radicalmente distinta.
Por eso mismo no me gustan las reglas generales, particularmente en estos temas. Sería muy fácil lavarme las manos y repetir lo mismo que han escrito autores especializados en Estados Unidos: tus compromisos de pago de corto / mediano plazo, no deben superar 30% de tu ingreso mensual, porcentaje que puede subir hasta 40% en caso de que también tengas un crédito hipotecario. De hecho ni siquiera estoy de acuerdo con ellos.
Yo prefiero responder que un nivel de endeudamiento sano es aquel que te permita cubrir el pago mensual de tus deudas con comodidad, sin sentirte apretado o con el agua hasta el cuello.
Eso es distinto para cada persona y depende mucho de tus valores y de tus prioridades. Si lo más importante para ti es la libertad, no te ates a demasiados créditos. Si valoras otras cosas, como por ejemplo el hecho de que tu familia necesita un mayor espacio para vivir mejor, y necesitas un crédito para lograrlo, hazlo, pero de manera correcta, tomando en cuenta todo lo que hablamos en la columna anterior y cuidando siempre tu capacidad de pago.
Es importante recordar que adquirir un crédito es comprar hoy, para pagar después, con dinero que todavía no has ganado. Pero, además, por lo general, un préstamo conlleva un costo que principalmente se manifiesta a través de la tasa de interés, aspecto que hay que cuidar mucho.
Esa es una de las razones por las cuales te recomiendo que siempre mires las tablas de amortización y te des cuenta de lo que en realidad terminarás pagando por el bien que estás comprando.
Por ejemplo: si piensas adquirir un coche que vale 500,000 pesos pagando el 10% de enganche y financiando el resto a 48 meses con una tasa de interés del 12%, ¿cuánto vas a terminar pagando en total? Eso es fácil de calcular: pide una simulación a la entidad financiera, checa en cuánto queda la mensualidad y multiplica esa cantidad por 48. Suma el enganche y considera el costo de 4 años de seguro.
Se trata, al final, de tomar una decisión consciente e informada.

