Si lo medimos como la inflación, faltan solamente tres quincenas antes de que Arturo Herrera debiera asumir la gubernatura del Banco de México y poco sabemos de él como futuro encargado de la política monetaria de este país.

La inflación es alta en todo el mundo, pero la política monetaria es local. Con las cosas como están lo que más le convendría al Banco de México, y con esta institución a la política monetaria, es dar continuidad al trabajo del todavía gobernador del Banxico, Alejandro Díaz de León.

Pero estos no son tiempos afines al sentido común, por lo que urge que los mercados tengan claridad de la forma de pensar del ex secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien se supone relevará al actual gobernador.

Porque, así como el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció con más de seis meses de anticipación la nominación de Herrera Gutiérrez como próximo gobernador del banco central, así ha tardado en llegar la comparecencia del designado ante los senadores que deben ratificarlo.

Originalmente estaba programado que el 19 de agosto el candidato al Banco de México compareciera ante los senadores que deben definir, dice la ley, su ratificación. Pero se canceló ese encuentro.

Y claro que no hay ningún riesgo de que los senadores obedientes del Presidente puedan no acatar la orden de Palacio Nacional, pero estamos en un momento en que es necesario saber si Herrera está del lado de los que creen que hay que hacer todo lo necesario para contener la inflación o bien se sumará al bando de su ex subordinado, Gerardo Esquivel, quien prefiere echarse en la hamaca a esperar a que la inflación baje sola.

Es un hecho que hoy el mensaje restrictivo del Banco de México sería más contundente si hubiera unanimidad en las decisiones de política monetaria. Porque si bien la mayoría manda, queda la duda en los mercados si a partir del próximo año podría cambiar el equilibrio de fuerzas y llevar las decisiones hacia los terrenos que hoy representa el banquero solitario Esquivel.

Una duda razonable sobre la futura integración de la Junta de Gobierno del Banco de México va en el sentido de que esta institución mantenga plena autonomía en su actuación. No sólo por las decisiones de política monetaria, sino porque todavía flotan en el ambiente ideas tan arrebatadas como usar las reservas internacionales para los programas asistencialistas y las obras faraónicas del Presidente.

La ideología de los integrantes de la Junta de Gobierno no tiene que ver con la autonomía, pero sí con la efectividad de las decisiones que asuman los banqueros frente al poder de compra de la moneda nacional.

Las minutas de las reuniones de decisión de la Junta de Gobierno son lo suficientemente transparentes, dentro de la anonimidad que tienen, para dejar en claro que en enero puede cambiar el balance con la llegada de un nuevo incondicional del Presidente.

Por eso es básico, indispensable, para hacer cálculos más precisos de las expectativas para el 2022 el escuchar a Arturo Herrera hablar de sus percepciones sobre el Banco de México, la inflación y la política monetaria.

ecampos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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