Una galería de arte no es lo mismo que una tienda de cuadros, pueden parecer lo mismo, pero no lo son.

Se distingue a un galerista por su compromiso hacia un artista, mientras que a un vendedor de arte por su enfoque hacia un producto.

“La casa siempre gana” es una máxima de los casinos, no importa en qué máquina juegue el cliente, la organización conserva las ganancias.

Lamentablemente hay tiendas de arte que, pronunciada y ostentosamente, fingen ser galerías mediante un modelo de negocio consistente en acumular –artistas y arte–, robusteciendo inventarios (físicos y digitales), no importando qué obra se compre “la casa siempre gana”; es irrelevante, inexistente y hasta utópico el compromiso hacia el creador.

Un artista que se especializa en pintura produce no menos de 30 y hasta 100 obras por año; supongamos que una pseudogalería colabora con 50 artistas, e hipotéticamente cada uno produjera 30 obras en un año, esto da un inventario de 1500 cuadros en 12 meses… Tristemente quienes ofrecen arte no ven esto… Optan por tener muchas piezas sin comprender los discursos y las colecciones a las que pertenecen, su fórmula siniestra es simple: mucho arte mucho artista, son  “Tiendas artísticas de conveniencia”.

¿Qué es una galería de arte?

Leo Castelli fue un galerista italoamericano con sede en Nueva York, comercializó arte durante 5 décadas. A pesar de atender y satisfacer mercados internacionales y considerado en vida uno de los mejores Art dealers del mundo, nunca optó por robustecer inventarios, todo lo contrario, destacó por apoyar a un selecto de grupo, incluso cuando no se vendían sus obras. Castelli tenía credibilidad y clientes a su disposición ¿por qué enfocarse en pocos creadores? Porque su compromiso era con los artistas, no con las piezas.

Larry Gagosian, director de Gagosian Gallery, hoy en día el hombre más poderoso e influyente en la industria, quien opera una cadena con más de 15 establecimientos en varios países, representa alrededor de 250 artistas; si analizamos la cantidad, entenderemos que incluso la galería más importante del planeta, representa a muy pocos; su compromiso es con los artistas.

Jean David Malat, fundador de JD Malat, uno de los más innovadores e importantes de Inglaterra, conformó un grupo de aproximadamente 30; consideremos que es una las galerías más importantes del mundo con base en Londres y con un mercado internacional pujante. Existe un profundo compromiso hacia el artista.

Impulsar carreras y consolidar trayectorias distingue a un galerista.

Comercializar arte sin importar de quién ni a quién caracteriza a un vendedor.

Es fácil identificarlos, basta con ver la cantidad de creadores.

¿Cuántos artistas creen –ingenuamente– que pertenecen a una galería?

¿Cuántos caen en la trampa de una pseudogalería que busca robustecer inventarios?

¿Sabrán los vendedores de cuadros lo que significa e implica una gestión galerística?

¿Son cómplices los artistas por no encontrar canales de venta?

Un galerista es un representante, asume un compromiso de muchos años, incluso de por vida, comprende lo que el creador expresa, lo apoya en el camino, lo promociona, lo introduce en mercados, lo acompaña en subastas, pero sobre todo, cree en la persona.

Es erróneo pensar que un galerista se dedica a vender, no es así, no es un broker; el director de una galería es un estratega que conoce de mercados, de finanzas, de proyecciones, de mercadotecnia, de cuestiones legales, de posicionamiento de marca, de comercialización, entre otras tantas áreas.

Los vendedores de arte buscan un beneficio propio, un porcentaje, suelen tener una visión local, no participan internacionalmente y rara vez integran a un artista en la escena mundial, pretender vender aquí y ahora, donde los encuentre su suerte.

Es importante destacar que estas tiendas operan dignamente, los dueños tienen gusto por el arte, algunos dan empleo... pero no son una galería de arte, son intermediarios entre piezas y compradores (no necesariamente coleccionistas).

¿Cuáles son los riesgos para un artista al colaborar con una tienda? Muchos.

Hay que descifrar siempre de quién es el negocio ¿de la tienda, del artista, de ambos? No porque se dividan un porcentaje significa que el negocio es de los dos.

Si el creador vende una pieza por aquí y por allá, pensando que está vendiendo en varias partes, no ha comprendido que no se trata de acomodar por doquier, sino de construir una carrera.

Si la relación entre un artista y un vendedor está basada en ciertas piezas, no espere el creador un impulso a su carrera, a pesar de lograr ventas con dicha “Tienda artística de conveniencia”.

Las galerías importantes se dan el lujo de no vender cuando consideran que no es el coleccionista, museo o institución adecuados, las tiendas de arte venden a quien sea y hasta con descuento porque no “pueden” perder la venta.

No carecemos de arte ni de artistas, carecemos de galerías de arte.

¿Crisis o ruina?

*El autor es fundador y director de Héctor Díaz Gallery.

www.hectordiaz.art