Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Policrisis

main image

Sergio Mota Marín

Hay una policrisis global cuya característica principal es que se va retroalimentando con errores u omisiones que se cometen al tratar de resolver los problemas.

Cuatro grandes crisis tienen a la población informada en un estado de asombro. Entre otras razones porque el poder lo controlan parcialmente las diversas instancias de gobiernos y organizaciones mundiales que prefieren la competencia del discurso para la apropiación de su legitimidad.

1. Cambio Climático. Ante la crisis climática que alcanzó su nivel más alarmante el pasado julio, la ONU reconoció que se puede evitar lo peor. Pero ahí se queda. Incluso el secretario general, Antonio Guterres, dijo con ironía que “la era del calentamiento global terminó, ahora es el momento de la era de la ebullición global”. Estas palabras deberían ser el reconocimiento para la acción.

La solución está en el G20 que tiene la llave para reducir los gases de efecto invernadero. El 80% de las emisiones de estos gases provienen de 10 países. En los próximos meses se celebraran dos reuniones internacionales importantes: la Cumbre Africana de Acción Climática y, en noviembre, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) en Dubái. Se espera responsabilidad de los gobiernos, empresas, instituciones financieras y comunidades.

2.Guerra en Ucrania. La invasión rusa a Ucrania que iba a ser de unos días se ha convertido en una de más de 500 días, afectando el entorno geopolítico, el suministro de materias primas, las redes de comunicación, las plantas de energía, y sobre todo de vidas humanas.

Todos los jefes de Estado importantes han querido colaborar en la negociación de la paz pero Ucrania no acepta negociar si ello significa sacrificar territorio y Rusia, el invasor, a pesar de muchos fracasos bélicos que ha conducido a que se apoye en un ejército de mercenarios, sigue adelante respaldado por el mayor arsenal nuclear del mundo.

No hay perspectivas de paz y sí hay un fortalecimiento de alianzas de países. China, Corea del Norte e Irán con Rusia, Europa Occidental, Canadá y Estados Unidos con Ucrania.

3.Competencia bipolar EU-China. Los conflictos entre China y Estados Unidos se han agudizado porque al paralelo de una retórica intransigente entre los representantes de ambos gobiernos, se ha descansado en una diplomacia personalizada en vez de una relación de compromisos institucionalizados. Ya no vivimos la época en que Nixon, en 1972, logró convencer a Mao Zedong de hacer un frente ante la Unión Soviética. Ahora son muchos los problemas entre EU y China, además de la importancia que tienen ambas en la economía global. Esta, lejos de unirse, se está fracturando. Dice Stephen Roach, experto en China: “China es ahora un retador legítimo de la potencia hegemónica en el poder: la resolución de los conflictos necesita mucho más que un Nixon moderno yendo a China”.

4.Abismos en el Estado de derecho. Los países en desarrollo no han logrado articular un Estado de derecho para transformarse a sí mismos, a diferencia de los países desarrollados que con diferencias sí lo han logrado. Dice Elizabeth Andersen, directora Ejecutiva del World Justice Proyect(WLP): “En el fondo el Estado de derecho se trata de equidad, es decir de rendición de cuentas, igualdad de derechos y justicia para todos. Y un mundo menos equitativo está destinado a ser un mundo más inestable”.

smota@eleconomista.mx

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete