Después de ocho meses desde que fue declarada la emergencia sanitaria, la estrategia se articuló en una serie de acciones para mitigar, contener y eliminar el virus, y con ello volver a la nueva normalidad, signifique lo que signifique.

La autoridad mexicana ante el evento desconocido decidió realizar un experimento social de confinamiento, tardío, laxo y sin información precisa, a diferencia de Nueva Zelanda donde fue oportuno y altamente constrictivo.

En el ámbito social dictó medidas dubitantes y contradictorias sobre el uso de cubrebocas, eliminar las conversaciones cara a cara y lavado frecuente de manos.

En el terreno sanitario apostó al modelo centinela, muestreo de contagiados, más que a identificar y romper las cadenas de contagios con la evidente consecuencia de un subregistro de casos y muertos. El modelo centinela no daba para más.

El resultado de la ramplona estrategia sanitaria es de 880,000 contagiados y más de 87,000 muertos; se sobrepasó con creces el escenario catastrófico del gobierno.

El anuncio del pronto levantamiento de las medidas de restricción puede ser muy efectivo como medida de control social, pero resulta altamente nocivo para la economía y la salud mental de los mexicanos.

El juego de los semáforos rojos y amarillos en México, conjugado con las noticias del rebrote en Europa y América, y una reflexión realista de los tiempos de producción y aplicación de la vacuna sugieren que debemos pensar más que en un retorno expedito a la nueva normalidad, en un estado de emergencia permanente.

Resulta altamente contradictorio que el estado mexicano en voz de la doctora Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, hija de un luchador social, proteja a la casta dorada integrada por los funcionarios públicos de gobierno federal y que el ministro Arturo Zaldívar haga lo mismo con la casta más aburguesada y nepotica llamada Poder Judicial, anunciando que reanudaran labores en enero del 2021, mientras miles de trabajadores mexicanos del sector privado debemos salir a buscar sustento diario, ahora más que nunca es un error vivir fuera del presupuesto.

Estimada doctora Irma Eréndira Sandoval, Hugo López-Gatell y Arturo Zaldívar, es tiempo de reflexionar sobre las medidas para convivir con el virus y establecer medidas de emergencia sanitaria permanente, que reactiven la actividad humana con los debidos cuidados. Quizá la tan ansiada normalidad no vuelva nunca más y llevaremos la secuela del virus hasta el fin de la existencia. Hasta la próxima, querido lector.

Twitter: @ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.