La representación de la natación mexicana en los Juegos Olímpicos quedó en tres atletas, Melissa Rodríguez, Gabriel Castaño y Ángel Martínez, lo cual es positivo considerando el claro abandono que tuvo la Federación Mexicana de Natación (FMN) a partir del surgimiento de la pandemia a la fecha, saliendo al quite el Comité Olímpico Mexicano, pues la CONADE no podía hacer nada al estar obligado a que los recursos sean gestionados por la propia federación, con la eliminación del fideicomiso FODEPAR.

Ciertamente, en tiempos recientes es más difícil calificar a Juegos Olímpicos y Mundiales de lo que era en el pasado, donde la propia federación podía designar quienes asistían, con menos restricciones que ahora, pero cuando revisamos la cantidad de nadadores que alcanzaron las marcas B, impusieron récords absolutos tanto en 2019 y ahora en 2021 aún y con pandemia. Es claro que se pudo haber hecho más, sobre todo en aquellos que se quedaron a centésimas de calificar.

De los tres nadadores seleccionados, Gabriel se ha desarrollado desde chico en Estados Unidos, Ángel ha perfeccionado y avanzado también allá, pero es sano reconocer sus bases y crecimiento en la natación nacional, en específico en su estado natal, Nuevo León. Melissa, por su parte, pasó por la natación de Estados Unidos en su etapa colegial y en los últimos años trabaja en México logrando aún superar sus mejores marcas.

El resto de la selección que se quedó cerca de calificar en su mayoría son nadadores iniciados en México, pero que han alcanzado su máximo potencial entrenando y compitiendo en Estados Unidos para sus universidades. Si bien tener a la máxima potencia de este deporte cruzando la frontera es una oportunidad, también ha sido una amenaza, pues no se ha podido generar un proyecto interno que garantice desarrollo al más alto nivel en equilibrio de lo que pueda obtener quien decida emigrar, sea por el deporte o por sus estudios.

La Federación Mexicana de Natación, como máxima instancia técnica del deporte y responsable de las selecciones nacionales, debiera elaborar el plan estratégico para el desarrollo de sus disciplinas, entre ellas, la natación. Definir a mediano y largo plazo los objetivos, estrategias y acciones a seguir para mejorar los resultados a nivel regional, continental y mundial, entre estos debieran definir un buen sistema de competencias, de evaluaciones y procesos selectivos, así como procesos de formación y profesionalización para entrenadores y profesionales de las ciencias aplicadas al deporte, gestión de recursos, tanto internos por afiliaciones, cuotas de inscripción y sistemas de fondeo o comercialización, así como los subsidios que reciben del gobierno federal y de los estados a través de los Institutos del Deporte.

Estoy convencido que, aún y con la ausencia de la federación, la natación mexicana ha mostrado crecimiento y mucho talento, tanto en entrenadores como en atletas. Con una buena gestión se podría reducir la gran brecha con respecto a las potencias en este deporte, la cual es muy difícil de cuantificar de manera formal, pero si tomamos en cuenta que este deporte tuvo nadadores en la élite, con un récord del mundo y medallas olímpicas en 1968, hagan sus cuentas.

Para lograr lo anterior, quizá lo primero que tendría que cambiar es la dirigencia actual, pero no debe quedar ahí: se debe desarrollar una estrategia comercial que genere recursos para disminuir la actual dependencia de los subsidios y apoyos del gobierno, trabajando de manera paralela con planes de mediano y largo plazo en el plano deportivo, desde las bases hasta el alto rendimiento y la élite con la selección mayor.

Hoy, nuestros olímpicos Melissa, Gabriel y Ángel son los embajadores, como lo han sido quienes han alcanzado el sueño de competir en el máximo evento multideportivo global que son los Juegos Olímpicos. Además, Ángel y otro nadador que próximamente se dará a conocer su nombre formarán parte de la Liga Internacional de Natación, enfrentándose codo a codo con los mejores del mundo en un sistema único y vanguardista de este deporte.

Esperemos que su participación y seguimiento sirva de ejemplo para las nuevas generaciones y tengamos más atletas queriendo emular y alcanzar ese nivel de metas. Contra viento y marea, con abandono y sin apoyo de las autoridades, han logrado llegar a la meta. Ese es su ejemplo y si eso cambia quizá el camino para los que vienen atrás sea menos sinuoso y encuentren mejores posibilidades; ese es el ideal.

El autor es Juan Manuel Rotter, ex nadador y entrenador de selección nacional a nivel mayor en múltiples eventos internacionales, gestor del deporte a nivel público en el estado de Nuevo León y en la CONADE, así como empresario. Promotor del concepto Corporate Games en México y actualmente socio fundador de la empresa Arena Esports, relacionada con la industria de los videojuegos y los esports.

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