La migración no es una cuestión que vaya a desaparecer. Tiene muchas explicaciones, desde el subdesarrollo y todas sus complicaciones y perversidades, hasta fenómenos naturales depredadores. Para resolverla, en primer lugar se necesitan soluciones humanitarias. Hace tiempo que se esperan planteamientos globales, y como parte de estos se requiere de una gran inversión en África, Centroamérica y el Caribe, entre otras regiones.

La fraternidad no es superflua. Ha sido con el ejemplo, entre otros, el que ofreció Alemania con Angela Merkel como canciller al abrirle la puerta a casi un millón de emigrantes árabes que huían de las guerras. Con ello pudieron evitarse las imágenes dantescas de población a la deriva y el humillante mensaje que hay vidas de segunda, vidas que no son tomadas en cuenta.

La Unión Europea ha resuelto la presión migratoria proveniente de África y de los países árabes por medio del acuerdo con Turquía, que recibe recursos económicos de la Comisión Europea para operar la recepción de migrantes legales para después canalizarlos a diversos países. El resultado es que se ha reducido sustancialmente la llegada de migrantes. Quienes lo hacen de manera irregular y no tienen deseos de pedir asilo tienen que regresar.

Con la salida de EU de Afganistán ha ocurrido el reparto hacia Europa, Estados Unidos y otros países, principalmente, de 250,000 afganos que trabajaron en el ejército. Antes hubieron 2.2 millones de afganos desplazados por la guerra, la mayoría de ellos están en Irán y Pakistán.

Ahora en México con la llegada de miles de emigrantes que vienen de Centroamérica y de Haití, entre otros países, se gasto 10 veces más en deportar que dar refugio. Se repatriaron a 246,000 migrantes.

Se estima que 130,000 indocumentados haitianos se mueven hacia la frontera de México con Estados Unidos. Están en Chiapas, Oaxaca, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Puebla, Tabasco, Tamaulipas. Los gobernadores de los estados mexicanos en donde los haitianos se encuentran temporalmente, no tienen los recursos para enfrentar este tipo de contingencias.

Los haitianos esperan una respuesta del gobierno de EU de otorgarles la residencia. Pero dice el canciller Marcelo Ebrard: "Los están engañando. Sus dirigentes les dicen: Vamos a EU rápido porque nos van a dar la residencia o la nacionalidad. Pero es un engaño monumental, eso no es cierto".

Si el problema migratorio es regional también debería ser la solución.

La política migratoria de EU se ha endurecido más de lo que era. Con Trump a los migrantes los hacia esperar en México, con Biden es la expulsión inmediata. Para los haitianos ya no hay sueño americano y su regreso es una pesadilla porque lo hacen hacia un Estado colapsado y peligroso.

Las conductas xenofóbicas y de odio de autoridades gubernamentales de EU ha conducido a la protesta del líder del Senado de EU, Chuck Schumer, que pide al Presidente Biden no replicar las políticas de Trump. Asimismo, el enviado de Joe Biden en Haití, renunció por considerar el plan migratorio como inhumano.

Por su parte la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) se ha pronunciado en defender los derechos humanos y hacer un esfuerzo de apoyo a refugiados. Contrasta con la declaración del gobernador de Texas, Greg Abbott, que tiene un presupuesto de 2,000 millones de dólares para realizar su estrategia antiinmigrante. Por lo pronto monto un muro de acero para tomar el control fronterizo.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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