Los focos rojos de alerta están encendidos sobre la economía mexicana.

¿Por qué la alerta? ¿Por qué hay riesgos?

Puede afirmarse —por los argumentos y conclusiones a los que han llegado en las últimas semanas las agencias calificadoras y firmas financieras nacionales e internacionales— que el origen de la alarma es la viabilidad de Pemex, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Y en el extremo, de las decisiones que se tomen para Pemex, depende la capacidad de pago del gobierno mexicano.

Está en riesgo no sólo la calificación crediticia de Pemex, sino la del gobierno mexicano.

Pemex y gobierno

En la medida en que el gobierno mexicano, a través del presidente de México, ha manifestado su compromiso de respaldar a Pemex, en esa misma medida, se compromete el perfil crediticio del propio gobierno.

Pemex ha sido tratado con benevolencia por parte de las calificadoras, precisamente por el respaldo que públicamente ha expresado el gobierno federal hacia la empresa petrolera.

Al mismo tiempo, la incertidumbre sobre Pemex se trasladó directamente al riesgo soberano; es decir a la potencial capacidad de pago del gobierno mexicano.

Para decirlo en palabras claras y directas, el gobierno mexicano depende del futuro de Pemex.

Apertura, sí o sí

Y en el futuro de Pemex, lo que quieren ver las calificadoras es la continuidad de la apertura a las inversiones privadas nacionales y extranjeras.

Sin el capital privado, no hay plan de rescate que convenza a los expertos.

Esa es la terca realidad.

No sólo se trata de que el gobierno mexicano presente un plan financiero y operativo creíble.

No sólo se trata de plantear el objetivo de detener la declinación y aumentar la producción petrolera. Hace falta que el gobierno mexicano decididamente anuncie y lleve a la práctica la apertura del sector energético.

Y eso incluye tanto a Pemex como a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Plan insuficiente

Hasta ahora todos coinciden en que el plan de rescate de la petrolera, en términos económicos, es insuficiente.

Y en términos operativos, es por lo menos incierto, sin la participación de las inversiones privadas internacionales y nacionales que preveía la reforma energética.

La cancelación de facto de la reforma energética genera dudas sobre la capacidad del gobierno mexicano para respaldar a Pemex.

Perspectiva negativa

El viernes pasado, la agencia calificadora Standard and Poor’s revisó a Negativa la perspectiva de la calificación crediticia de México.

Es la antesala para que la misma agencia calificadora revise a la baja la calificación crediticia de “BBB” a “BB”.

Lo que quiere decir que México está muy próximo a perder el grado de inversión y a ser considerado por S&P entre los países con grado especulativo.

Desde hace un par de semanas comenzó a gestarse el nerviosismo en torno a la calificación crediticia del gobierno mexicano.

Lo que los expertos llaman el “riesgo soberano”.

Las señales

Son varias y muy claras las señales de advertencia sobre el riesgo en torno a Pemex y la economía mexicana.

Primero vino la degradación crediticia de Pemex por parte de la agencia calificadora Fitch.

El 29 de enero pasado la calificadora Fitch Ratings degradó de “BBB+” a “BBB-” las calificaciones predeterminadas de emisoras en moneda local y extranjera a largo plazo de Petróleos Mexicanos (Pemex), así como sus calificaciones a largo plazo que pasaron de “AAA” a “AA”.

Fitch aplicó las rebajas a cerca de 80,000 millones de notas pendientes y todas las emisiones a largo plazo en escala nacional.

La agencia proyecta que la empresa petrolera mexicana tendrá un flujo de efectivo negativo de entre 3,000 millones a 4,000 millones en el 2019.

Aunque advierte que el déficit se subestima y calcula que sería entre 12,000 millones y 17,000 millones más si Pemex estuviera invirtiendo a un nivel que busca estabilizar su producción.

En conclusión Fitch señala que el gobierno corporativo de Pemex es débil debido “al alto grado de interferencia por parte del gobierno mexicano en la estrategia, el financiamiento y la rotación de administración de la compañía en cambios de gobierno”.

Ayer Standard and Poor’s revisó a Negativa la perspectiva de Pemex. Por su parte, Moody’s ha extendido al primer semestre de este año el beneficio de la duda sobre Pemex, pero ha advertido sobre los retos financieros que tiene la petrolera.

Pemex y el gobierno mexicano están estrechamente ligados en sus destinos crediticios.

El plazo para que se atiendan las preocupaciones de las calificadoras no es muy amplio.

Los equipos del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, por una parte, y del jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, buscan alternativas y soluciones.

Son el ala moderada del gobierno. En el ala extrema se siguen registrando señales negativas contra la economía de mercado y la apertura energética.

Entre tales equipos del gobierno, ¿quién ganará? Veremos.

Atisbos

PERSPECTIVA.- Al ajuste a la perspectiva de la nota soberana de México y sobre Pemex, súmele el ajuste a la perspectiva de América Móvil, Coca-Cola FEMSA y Liverpool porque tanto las empresas de telecomunicaciones como las de bebidas son moderadamente sensibles al riesgo país, de acuerdo con la propia calificadora.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.