Por las circunstancias actuales de nuestro país, hemos vivido en una constante campaña desde el 2018. Buena parte de la sociedad mexicana permanece activa por el interés de los actores políticos en mantener la llama electoral encendida generando la percepción social de que son indispensables para el país. En efecto, en toda nación democrática, la clase política es importante con ella, viene la creación de las leyes, las políticas públicas y, la política como el arte de hacer de lo imposible, lo posible. Sin embargo, la larga pandemia nos presenta retos importantes que debemos enfrentar todos; sociedad y gobierno quienes tenemos la responsabilidad de ver por nuestro bienestar social y, resolver nuestros desafíos. Una campaña electoral permanente sin inclusión de todas las voces y sin resolver los problemas no tiene sentido. Tenemos enfrente el reto colosal de la educación. El investigador Moisés Salinas recién señaló las secuelas que la pandemia está dejando en este sector particularmente a los más vulnerables. En virtud de lo arcaico de los programas de estudio, lo abandonada que está la infraestructura educativa y la falta de penetración tecnológica, el efecto negativo de la pandemia será mucho mayor. Mientras en los países desarrollados, los alumnos de 1º de secundaria estudian ciencias como geología o técnicas como programación computacional, en nuestro país nos mantenemos forzando a memorizar conceptos que luego se olvida. Hay que promover una educación que enseñe a razonar y no a memorizar. No parece exagerado argumentar que tenemos que actualizar pedagogías e impulsar nuevas tecnologías en los modelos educativos para prepararnos a transitar de la mejor manera y con valores el siglo en el que estamos y no del que venimos.

En este reto hay que estar todos de la mano, maestros, autoridades, padres de familia, alumnos y empresas. Los niños y jóvenes han visto disminuida su capacidad de sociabilización al igual que han perdido cientos de horas de estudio de calidad. El fenómeno VICA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ansiedad) resume a lo que están expuestos en estos momentos. Entendiendo a los planes de estudio, la actualización en la formación  de los maestros, las instalaciones educativas, el rol del estado y la relación maestro-alumno-padres de familia-autoridades, como sistema educativo, se puede decir, que, no estamos preparados para la circunstancia. Nadie es culpable, es nuestra realidad, hay que entenderlo y atenderla, aunque los beneficios se vean en 20 o 30 años eso no importa. La sociedad mexicana ratificó la confianza en el gobierno e idea de cambio. El cambio en educación es una de las grandes acciones a las que se puede aspirar. La respuesta que el presidente nos puede dar puede estar en el servir como punto de partida y unión para establecer una nueva relación entre todos los que participan en el proceso educativo en el papel que sea y juntos de la mano establezcamos las nuevas bases para la educación del futuro los niños y jóvenes lo merecen.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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