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Los 400,000 peores barriles de México
De los 1.6 millones de barriles diarios que Pemex produce, al menos 400,000 parecen no estar incluidos en las coberturas y pierden dinero con un precio Brent de 35 dólares por barril. De acuerdo con datos de la consultora Welligence, de hecho, 80% de los campos mexicanos pierden dinero con estos precios. Si el pronóstico de precio de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos de 33 dólares por barril se cumple, los mexicanos efectivamente estaremos pagando por el privilegio de que nuestra petrolera estatal extraiga estos recursos de la nación.
Ante la OPEP, Estados Unidos y Rusia, no fuimos a defender nuestros mejores 400,000 barriles. Fuimos a defender los 400,000 del final de la cola. A regañadientes, y como si se tratara del sacrificio auténticamente valioso, estuvimos dispuestos a ceder y recortar 100,000 barriles diarios de producción por sólo un par de meses. Pero de los otros 300,000 no estuvimos dispuestos a ceder ni uno y negociamos que, después de dos meses, tenemos todo el derecho de recuperar nuestros peores 400,000. El asunto llegó al grado en el que nuestro presidente entabló una conversación bilateral con Estados Unidos para negociar que fueran ellos los que respondieran por nosotros. El presidente Trump, sin especificar lo que tiene en mente con precisión, ha dicho que México tendrá que reembolsar a Estados Unidos el favor. Esto es consistente con lo que dice el presidente López Obrador, quien sostiene que no debemos nada concreto, pero tampoco niega que eventualmente algo habrá que hacer a cambio.
Para mantener intacto el derecho de sostener la producción de Pemex de sus peores barriles, ya no sólo incurriremos en deudas financieras. Ahora también adquirimos deudas políticas. Es una indiscutible forma de agregar una dimensión adicional de pasivos, de politizar las pérdidas.
Desafortunadamente podríamos además agregar otra. Si se materializan los planes del presidente de reducir progresivamente las exportaciones de petróleo para refinar en México, estaríamos ampliando la exposición de Petróleos Mexicanos a la refinación, una actividad industrial que está tan presionada como la exploración y producción. Esta no es una crisis cualquiera, en el que una caída del precio del crudo por una sobreoferta pueda generar ganancias para los refinadores. Aquí hay una clara destrucción de demanda de combustibles, que también aplasta los precios de la gasolina, el componente más importante de los ingresos de las refinerías. En Estados Unidos, ya con impuestos, el precio de la gasolina ronda los 12 pesos por litro.
Hasta los refinadores más competentes ya están bajando sus corridas. En Asia y Europa hay múltiples reportes de refinerías cerradas y subutilizadas, atendiendo a la menor demanda. En Estados Unidos, los tanques de almacenamiento de gasolinas están a tope. Marathon Petroleum, una de las principales compañías refinadores independientes, ya cerró una refinería. Mientras tanto, la Secretaría de Energía y Pemex sueñan con aumentar sus corridas y completar una de las refinerías más técnica y financieramente controversiales de la última década.
Es una coincidencia particularmente simbólica que la meta sea aumentar la refinación en 400,000 barriles, justo el volumen que se defendió a capa y espada para la fase dos ante la OPEP. Tal parece que las pérdidas políticas y financieras upstream de estos barriles no han sido suficientes para detener los planes. Ahora vamos a generar las condiciones para que también puedan perder en el downstream. ¿Negocio redondo?

