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La sonrisa de Chopin
Quienes tenemos la fortuna de haber llegado a la edad eufemísticamente llamada de la plenitud y tenemos a Fryderyk Franciszek Chopin en la nómina de nuestros músicos más amados, recordamos con nostalgia el año 1949, en el que se cumplió el centenario de su muerte.
El mundo de la música lo nombró Año Chopin y México se unió a las conmemoraciones y homenajes internacionales. Sobresalió el concurso de composición que dio dos obras estupendas: Tres cartas de México, de Miguel Bernal Jiménez, y Tierra de temporal, de José Pablo Moncayo.
Seis decenios después, quienes seguimos considerando a Chopin como un amigo muy querido estamos en espera de las fiestas del bicentenario natal. Por esta razón, hemos saludado con simpatía la convocatoria del concurso internacional de caricatura organizado por el Museo de la Caricatura y el Arte del Cartón, de Varsovia, en colaboración con la Oficina de las Celebraciones Chopin 2010.
El certamen Usmiech Chopina (La sonrisa de Chopin) tiene en la convocatoria una caricatura de Chopin y George Sand (seudónimo de su amante), en la que el músico extiende sus brazos hacia el busto de la amada, mientras ella, con rostro de asombro y disgusto mal fingido, exclama: Oh, Frycek, estás tocando las teclas equivocadas .
Aun cuando el autor de estas líneas está en contra de la solemnidad como norma de conducta, interroga a Rafael Ruiz Tejada, Rruizte, invitado al concurso, sobre la dificultad de caricaturizar a Chopin sin caer en la chocarrería.
El tema de Chopin para caricaturizar -opina- tiene sus retos. Algunos solemnes se pondrán morados, tendrán mareos, los ojos se les harán como a los pericos; pero la hermosa caricatura es una espada de dos filos: puede ser destructiva o puede, como en este caso, ser divertida y hasta respetuosa con el personaje.
La música de Chopin y él mismo tienen sus toques de alegría, caso muy distinto del gran sordo Beethoven, quien se cargaba un carácter que hasta su casero le temía. Esa personalidad iracunda, llevada a la caricatura, nos da 70% del dibujo .
Bienvenida sea Usmiech Chopina. Que la sonrisa de Chopin nos ilumine.
jparamo@eleconomista.com.mx