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Opinión

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La estrategia de salida de la Fed actualizada

El día de ayer, el presidente de la Reserva Federal (la Fed) de EU, Ben Bernanke, compareció ante el Congreso para delinear la estrategia del banco central para normalizar la política monetaria. A pesar de que algunos analistas habían venido comentando que era muy posible que la Fed comenzara a subir tasas en la segunda mitad de este año, el testimonio de Bernanke indica que las tasas de interés permanecerán en niveles muy bajos por un periodo largo.

Desde el punto de vista de este columnista, esto implica que las tasas podrían permanecer sin cambio durante lo que resta del año y probablemente durante buena parte del 2011. La estrategia de salida consta de varios pasos, el primero es el retiro de la mayoría de los programas especiales de emergencia que implementó durante la segunda mitad del 2008 para proveer de liquidez al mercado, el segundo es el alza en la tasa de interés que se le paga a los bancos en sus depósitos que duermen en la Fed.

Estos primeros dos pasos ya se han dado, pero en realidad los pasos más importantes que implican la reducción del tamaño del balance de la Fed y el alza en la tasa de interés de referencia están más lejos de lo que parece.

Para que la Fed empiece a deshacerse de los activos adquiridos durante la crisis, seguramente tendremos que tener evidencia muy clara de que el sistema financiero está totalmente sanado y esto probablemente ocurra hasta después de que la Fed empiece a subir la tasa de interés de referencia.

La velocidad con la cual la Fed lleve a cabo los pasos pendientes para ir normalizando la política monetaria dependerá del desarrollo de las variables económicas y financieras. Actualmente, los datos económicos pintan un panorama de recuperación altamente dependiente de los estímulos fiscales y monetarios.

A pesar de la reactivación del crecimiento económico, hay variables claves que siguen mostrando un desempeño muy débil.

Por un lado, el crédito al sector privado sigue contrayéndose, mientras que los precios de las viviendas no han dejado de caer y la capacidad productiva ociosa sigue siendo muy alta. Asimismo, la creación de empleos sigue brillando por su ausencia.

Como consecuencia de estos factores, la confianza del consumidor sigue cayendo y las perspectivas de un repunte en el consumo siguen siendo inciertas. El mismo Bernanke mencionó que el reto más importante es la reactivación del empleo y que ésta no se dará a menos de que la Fed mantenga una política monetaria que estimule el crecimiento. Inclusive, la Fed estima que la tasa de desempleo podría seguir en niveles por arriba de lo normal durante los próximos tres años.

A pesar de que la economía podría crecer en promedio entre 2.5 y 3.5%, en el periodo 2010-12, la Fed proyecta que la tasa de desempleo baje del nivel actual cercano a 10 a 7% para finales del 2012. Todas estas fuerzas juegan un papel deflacionario que pone en riesgo la recuperación y hacen de la inflación un problema muy remoto.

No podemos olvidar que el sector privado, principalmente los hogares y las instituciones financieras, en EU, están atravesando un profundo proceso de desapalancamiento, lo cual tiene un impacto muy importante en las decisiones de consumo y es sumamente deflacionario.

Las medidas implementadas por el gobierno de EU y la Fed están enfocadas en intentar contrarrestar estas fuerzas deflacionarias mediante estímulos fiscales y monetarios que en efecto constituyen un proceso de apalancamiento por parte de la Fed (mediante el incremento de su balance) y el gobierno (mediante el incremento del déficit fiscal).

Esto necesariamente implica que la Fed tendrá que mantener una política monetaria relativamente laxa durante un periodo prolongado de tiempo. A pesar de las opiniones que apuntan a la inflación como un riesgo latente en el mediano plazo, la evidencia indica que el riesgo principal de EU es el de entrar a una década perdida de estancamiento y deflación como la de Japón en la década de los 90.

Ben Bernanke, que es un estudioso de la Gran Depresión, en repetidas ocasiones ha indicado que la Fed no cometerá los mismos errores que se cometieron durante la Gran Depresión ni los mismos errores de política monetaria que el banco central de Japón cometió durante la década

de los 90.

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