Al candidato del PRI a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Mikel Arriola, le ha llovido una andanada de críticas y ataques por su postura ultraconservadora en el cierre de su precampaña. Mikel se plantó en una postura en contra del matrimonio igualitario, contra la despenalización de la mariguana y por una postura de defensa al concepto de familia tradicional, todo ello en contra de los avances en esas materias que se han hecho en esa entidad y en contra de todos los grupos defensores de derechos humanos y protección a grupos tradicionalmente discriminados. Más allá de mi rechazo total a la postura, creo que en términos estratégicos sus declaraciones y posterior ratificación en entrevistas no son sólo una ocurrencia sino una decisión muy pensada considerando su posición en la contienda correcta:

A. El PRI desde 1991 no ha tenido un buen resultado; sus candidatos, Alfredo del Mazo, Jesús Silva Herzog y Beatriz Paredes Rangel (dos veces) han estado lejos de ganar a pesar de ser en su momento figuras relevantes de su partido, y en las elecciones intermedias sólo han ganado posiciones aisladas.

B. Las encuestas muestran un muy bajo nivel de competencia en la CDMX para Mikel Arriola; por poner algún número: le llevan una ventaja de 3 a 1.

C. Su partido, el PRI, no solo es el partido más rechazado a escala nacional, sino que la mayor tasa de rechazo la obtiene justo en esa entidad.

Todo lo anterior presagia un probable desplome en la votación que arrastraría la votación para la Presidencia de la República, que es finalmente la que más les importa. Necesitaban entonces encontrar una postura que por un lado tuviera una suficiente base de apoyo y por otra lo diferenciara totalmente de sus oponentes y creo que decidieron irse al conservadurismo.

La mercadotecnia política clásica te dice que en temas controversiales no se tomen posturas. Así vemos a los candidatos hacer declaraciones no comprometedoras como “seré respetuoso de la ley”, “no importa lo que yo piense sino lo que la ley me ordene” o “se respetarán los derechos de todos”, etcétera, y eso pasa con este tipo de temas donde Mikel Arriola tomó postura. De los 6 posibles aspirantes presidenciales que pueden estar en la boleta creo que solamente, y no lo sé con certeza, Armando Ríos Piter tiene una postura liberal al respecto y que todos los demás tienden más a pensar como lo hace Mikel (y con el que tal vez coincida la mayor parte de los mexicanos), pero no lo dicen, se mantienen callados para no perder apoyos y poder asumirse como liberales y los entiendo. Es lo políticamente correcto. Le pasó a Margarita Zavala, por ejemplo, en una presentación pública donde una pareja homosexual le pidió una postura y no se atrevió a apoyarlos abiertamente, pero no es sólo ella, lo mismo veo en Meade, en López Obrador, en El Bronco o en Anaya.

Las preguntas centrales en el cuarto de guerra priista serían:

1. ¿Esa postura nos diferencia de Alejandra Barrales y Claudia Shienbaum? Sí.

2. ¿Esa postura tiene una base de apoyo grande? Sí, aunque no sea mayoritaria, sí es una base mayor que la que tiene el PRI.

3. ¿Esa postura va contra la posición del candidato presidencial? No, porque no se ha manifestado ni creo que lo haga al respecto y a lo más dirá que respeta la forma de pensar de Mikel Arriola.

4. ¿Esa postura puede alejarle votos? No creo. Los activistas no lo veían como una opción y al contrario puede traerle algunos de personas o grupos conservadores.

5. ¿Esa postura coincide con la forma personal de pensar del candidato? Parece que sí, por lo que no se sentirá incómodo en declararla.

¿Entonces por qué no asumirla? No es una propuesta ganadora pero sí trata de captar a un grupo conservador existente y no pequeño para que lo vea como el defensor de sus valores. Me recuerda mucho a la “propuesta” de pena de muerte que hace años enarboló el Partido Verde aun sabiendo que la propuesta era inviable, pero le dio buenos resultados; no para ganar pero sí le generó muchos votos. (El partido republicano en Estados Unidos utiliza este tipo de propuestas para movilizar votantes, propone plebiscitos el día de los comicios para que los ciudadanos vayan a defender sus valores y de paso le den su voto. Esta estrategia parece similar).

No pretendo defender la postura de Mikel con la que no comulgo en absoluto, pero sí de explicar la estrategia que su cuarto de guerra electoral decidió. Encontró una postura diferenciadora y suficientemente popular para generarle más fuerza de la que tiene, la apuesta ahí está, el resultado del 1 de julio nos dirá si le funcionó.

RoyCampos

Presidente de Consulta-Mitofsky

Números, Opinión y Política

Presidente de Consulta-Mitofsky, Actuarío y de Matemático por la UNAM, con maestrías de Estadística y Actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y Diplomados en Análisis Político, en Alta Dirección Empresarial y en Mercadotecnia entre otros. Imparte cursos de Estadística, de Matemáticas y de mercadotecnia política en varios países, conferencista permanente sobre temas relacionados a la investigación, a la política y a los medios de comunicación.