Como empresaria, la Diva de la Banda aspiraba? a igualar o superar el éxito de la neoyorquina de ?origen puertorriqueño con sus distintos proyectos.

La bala que mató a Selena Quintanilla costó 25 centavos de dólar en una ferretería. Al quitar la vida a la Reina del tex-mex, puso en marcha un negocio que terminó generando ventas superiores a los 100 millones de dólares.

Lo ocurrido con Selena es una especie de ley: la muerte le sienta bien a las ventas de los productos relacionados con los famosos que fallecen. La Parca resucitó la carrera de Michael Jackson. Impulsó a Valentín Elizalde hasta el nivel de ídolo popular e hizo que el grupo K-Paz de la Sierra saliera de su nicho, luego del asesinato de su cantante, Sergio Gómez.

Jenni Rivera es el fenómeno de ventas del momento. La Diva de la Banda había vendido 20 millones de discos en vida. Después de su trágica muerte, la cifra ha empezado a crecer significativamente. En iTunes, tres sencillos de ella hacen el 1,2 y 3 de lo más vendido: Basta ya , A cambio de qué e Inolvidable . De los 100 álbumes más vendidos en español en el sitio de ventas digital, 11 son de la cantante mexicano-estadounidense.

A Dolores Janney Rivera Saavedra le parecía excesivo que la llamaran artista. Gustaba de definirse como una empresaria hecha a sí misma.

Razones le sobraban para estar orgullosa de lo que había conseguido. Ella era la encarnación de la típica historia de éxito estadounidense. Al momento de su muerte, había acumulado un patrimonio valuado en 20 millones de dólares, de acuerdo con el sitio especializado en valuación del patrimonio de famosos, Getnetworth.com. Todo un cambio para alguien que tuvo que recoger latas de refrescos para venderlas y que antes de cumplir los 20 estaba divorciada y obligada a mantener a sus tres hijos. Su principal fuente de sustento era el sistema de protección para indigentes de California.

En una entrevista con el Inmigrant Archive Project dijo: Si tuviera que dirigirle unas palabras a una mujer inmigrante que acaba de llegar a Estados Unidos, el consejo que le daría es: ‘Pregunta, habla y busca, porque hay oportunidades’ .

Jenni Rivera construyó una carrera con base en su enorme capacidad para superar las dificultades. No es casual que sus canciones sean tan dramáticas como una telenovela. En sus letras, abundan los temas de infidelidad y los engaños. Su voz no es la de la víctima, sino la de la sobreviviente.

En EU era mucho más conocida que en México. Tenía un programa de radio dedicado a la superación personal de las mujeres de mediana edad.

Había estelarizado el reality show I love Jenny, que se convirtió en un gran éxito en la televisión por cable en California. Como empresaria, aspiraba a igualar o superar el éxito de la neoyorquina de origen puertorriqueño, Jennifer López. Tenía una línea de cosméticos, Divina, que incluía maquillaje y perfume. Creó una línea de jeans llamada Jenny. Fundó una disquera, una empresa de bienes raíces y hasta una fundación sin fines de lucro.

Para el 2013 tenía grandes planes. La apertura de una cadena de boutiques y el lanzamiento de una línea de ropa interior para mujeres llenitas , además del lanzamiento de su primer película y un par de discos. En el momento de su muerte, estaba en camino de convertirse en una celebridad multicultural, dice el rotativo californiano, Los Angeles Times. Pudo haber hecho mucho más. Por lo pronto, es un fenómeno de ventas. En Mixup y en los puestos callejeros de música y video piratas.

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