Hoy por la tarde, en el pleno de San Lázaro, los Diputados Federales comenzaremos con la discusión de la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) para el ejercicio fiscal 2021. Con ello se dará inicio al proceso de aprobación del Paquete Económico que nos fue enviado por el paisano presidente López Obrador, un proyecto que desde mi punto de vista es más de lo mismo y no resuelve los muchísimos problemas que enfrentan diversos sectores en nuestro país. En ese contexto, debo decirles que el bloque opositor, y personalmente una servidora, estamos preparados para una dura batalla que asegure que México retome el rumbo de crecimiento y estabilidad, en medio de la peor crisis de la era moderna.

Iniciaría destacando que la proyección del Gobierno Federal de que recibirá sólo 3% menos con respecto a los ingresos aprobados en 2020, es sumamente optimista e implica una sobreestimación de la recaudación. Según expertos en la materia, el déficit estimado entre los ingresos y los egresos públicos es de más de 700,000 millones de pesos, equivalente a casi 3% del PIB; con esto en mente podrán darse cuenta que la desaparición de los fideicomisos fue solo el comienzo, ya que seguramente tienen preparadas diversas reformas cuya única intención es centralizar más recursos para utilizarlos de manera discrecional. Además, un incremento tan desproporcionado del déficit los seguirá presionando para un mayor endeudamiento. Recordemos que uno de los pilares de la llamada “cuarta transformación” era el hecho de que no se iban a endeudar; sin embargo, el techo de endeudamiento sigue aumentando y para 2021 están solicitando casi 7% más al aprobado este año. En la administración de López Obrador, la deuda pública pasó de 46% a casi 53% con relación al PIB, lo que demuestra que la promesa de que no se iban a endeudar sólo fue eso, una promesa.

Lo más preocupante, es que no existe un paquete de estímulos fiscales para las familias mexicanas, para los inversionistas ni para los sectores productivos más importantes. La parte central de mis propuestas es ayudar precisamente a las familias más afectadas, insistiendo en que se deben ampliar las deducciones relacionadas con gastos médicos y hospitalarios, en el consumo de energía eléctrica y en los relacionados con el ámbito escolar; como las colegiaturas que hoy los papás tenemos que pagar a pesar de que la mayor parte de la responsabilidad educativa está siendo impartida desde casa.

Uno de los sectores productivos que igual retomaré en la discusión, es el turístico, que solía ser la tercera fuente de ingresos por divisas en México. La propuesta que he realizado de deducir los gastos relacionados con restaurantes y hoteles ha sido respaldada por varias cámaras empresariales y además ha sido implementada exitosamente en muchos otros países. Es realmente lamentable, que en otras latitudes basen su reactivación económica en el impulso de esta actividad, mientras que en México no sólo no hay un plan, sino que han recortado más de 55% su presupuesto.

Hoy, en el inicio de la batalla para asegurar el futuro bienestar de nuestro país, una de las prioridades de Morena debería ser el consenso y el diálogo; la mía será tender los puentes que se necesiten, presentando argumentos contundentes y propuestas basadas en la realidad que vivimos, sólo así tendremos de vuelta el México que nos merecemos. Listos, apunten, ¡fuego!

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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