Existe la disposición a creer para que la inflación global será pasajera. La razón, según se argumenta, porque la recuperación económica que experimentan buena parte de las economías es un rebote que luego se ajustará a la baja e igualmente por el fuerte impacto de las medidas monetario-fiscales expansionistas que tendrán que retirarse, con lo que se asume, las presiones inflacionarias se acabarán. No obstante, puede no ser tan pasajera como se cree. Los altos niveles que presenta en todas partes van a orillar a que los precios se estacionen en un piso elevado difícil de revertirse. No son buenas noticias. La inflación descontrolada es por naturaleza, dañina para todos los agentes económicos, gobiernos incluidos, sin embargo, las pequeñas empresas al igual que las personas necesitadas son las más afectadas.

En los años 60´s - 70´s la inflación no era tema de preocupación, pues se consideraba que con crecimiento se mitigaba el fenómeno inflacionario. El crecimiento, la estabilidad y la disminución de la pobreza, siempre perdieron la batalla. Luego de múltiples crisis, en los 80´s se observaron monumentales niveles de endeudamiento, en ello, México fue uno de los campeones. A raíz de esta contundente evidencia, ha sido de aceptación generalizada la noción de que la inflación debe necesariamente, mantenerse debajo de los niveles de crecimiento.

Es un hecho que ante la creciente inflación las autoridades monetarias alrededor del mundo comiencen con ajustes; eventualmente deberíamos esperar que los gobiernos actúen en el mismo sentido restringiendo el gasto. En buena medida, la inflación alta se debe al aumento del consumo, lo barato del crédito y el abultado gasto de gobiernos, empero, hay otras razones que hacen suponer será más perdurable de lo que creemos.

En efecto, la velocidad y solidez de la recuperación económica no es la misma para las diferentes economías. Básicamente las naciones desarrolladas están alcanzando niveles de crecimiento previos a la pandemia, el resto francamente está muy rezagado importante. Infortunadamente, las cadenas de producción llevan al menos 50 años integrándose. Las materias primas, maquila y mano de obra barata la siguen aportando los países subdesarrollados, mientras que los desarrollados aportan la mayor parte del consumo, tecnología y recursos financieros.

No se han dado pasos significativos para aumentar la tecnología y el valor agregado de las economías menos desarrolladas. El suministro de materias primas y producción maquilada tendrán, en consecuencia, retrasos considerables que afectarán el consumo y la creación de nuevos productos en los países desarrollados que terminará encareciendo los precios. Este desbalance no se resolverá en uno o dos años.

Todo podría indicarnos claramente que habrá que estar preparados para fuertes correcciones en los mercados a través de incrementos en las tasas de interés, ajustes severos a los tipo de cambio e inestabilidad financiera por un tiempo.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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