Ninguna justificación existe para lucrar políticamente con una tragedia tan lamentable como la que aconteció en el Metro de la Ciudad de México. Tampoco es viable o ética, la evasión reiterada de una responsabilidad que se apareja a la persona en el momento en el que asume con todas sus implicaciones un cargo público.

Un concepto de Nietzche, apunta a que son las decisiones las que forjan nuestros actos y sus consecuencias. Es un valor esencial en la arena pública que se tendrá que redimensionar más allá de la penosa tradición política con la que se visualizan a políticos y funcionarios. Gobernar, cumplir con mandato, estar al frente de un encargo son eventualidades que generan escaparates donde procede responder sin evasivas.

El huir hacia el sentido contrario, donde convenientemente se endilga la responsabilidad presente hacia sujetos o hechos del pasado, no es más que la construcción de una narrativa que por igual, lucra con hipocresía en el terreno de la política. No podría apostarme por los linchamientos sumarios ya sean mediáticos o de redes sociales, como tampoco podría considerar plausible la reiteración sistemática de que toda consecuencia funesta o todo resultado mal logrado, corresponde en responsabilidad a aquellos quienes ya dejaron las riendas de la conducción que concede el cargo.

Existe incluso una condición patológica de enredada pronunciación, la cual es estudiada por la psicología denominada “hipengiofobia”. Quienes la padecen, experimentan un miedo irracional hacia la responsabilidad y las consecuencias de una decisión. Dentro de una acepción específica del padecimiento, se encuentran quienes alimentan el miedo por el pánico que causa la impopularidad.

Bien señaló Giorgio Nardone en este sentido que, una de las motivaciones más poderosas para la evasión, es el temor a no sentirse querido por la totalidad de quienes nos rodean, lo cual en si es una expresión profunda de la disfuncionalidad.

En este tan doloroso caso, es sumamente probable que una mala decisión se haya traducido en la tragedia vivida. Desde el origen hasta la consecuencia, se debe reparar en las circunstancias del otorgamiento de obra, las condiciones de cumplimiento técnico y requerimientos de la misma, el esquema de supervisión desde lo público para dichas especificaciones, el rigor en la recepción a conformidad de la obra concluida, las particularidades de los trenes y sus capacidades de maniobra, los pesos repartidos y la ondulación generada por tonelajes no adecuados y un largo etcétera.

Pero por igual, es reluciente la reducción sistemática de presupuestos en un esquema de austeridad mal entendida que propicia el deterioro. Mucho me gustará ver la real autonomía de la Fiscalía en sus peritajes, pero mucho más aplaudiré a las autoridades que den la cara sin evadir la agigantada responsabilidad que el presente les concede. Negarse a la valentía, solo los equipara a carne para la psiquiatría.

Twitter: @gdeloya

Guillermo Deloya Cobián

Analista en temas de política

A media semana

Guillermo Deloya Cobián es oriundo de Puebla, licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo. Actualmente cursa la maestría en escritura creativa en la Universidad de Salamanca.

Es articulista y comentarista en diversos medios de comunicación nacionales y locales, ha publicado ocho libros, además de diversos ensayos en temas que van desde lo económico, político y jurídico, hasta una novela histórica ubicada en el siglo XVIII.

Es comentarista y analista en temas de política, economía y jurídicos en ADN40.

Ha desarrollado una constante actividad docente como profesor universitario tanto en Puebla como en la CDMX.

Cuenta con una trayectoria en el sector público de veintiocho años donde ha ocupado cargos en los ámbitos federal y estatal, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en la Procuraduría General de la República, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública, en el Consejo de la Judicatura Federal y el Gobierno del Estado de Puebla, fue Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, INAFED, de la Secretaría de Gobernación y ha ocupado diversos cargos partidistas.

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