En el 2019, 47.7 millones de personas en América Latina y el Caribe sufrieron hambre de acuerdo al estudio El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020 elaborado por distintas agencias de la ONU.

El pronóstico, para el año 2030 es que el hambre va a afectar a 67 millones de latinoamericanos. Ahora 7.4% de la población de la región está en esa condición y se espera que en 2030 llegue a 9.5 por ciento.

En América del Sur es donde habrá un mayor crecimiento del hambre, para llegar a 7.7% de la población que equivale a 36 millones de personas. En América Central subiría en 3% en la próxima década, para llegar a 7.9 millones de personas.

Entre 2000 y 2014, en 33 países de América Latina y el Caribe se redujo la cantidad de personas con hambre y se pasó de 73 millones a 38 millones. Esto por el crecimiento económico en la región y por el cuidado que pusieron los gobiernos en el problema alimentario.

A partir del 2015, sin embargo, empezó una vez más a crecer el número de las personas con hambre. En el 2018 ya había 48 millones de personas en esa condición. Esto, porque hubo una caída del crecimiento económico y se debilitaron los programas sociales.

El informe plantea que en América Latina y el Caribe es la zona del mundo donde cuesta más caro comprar la dieta que cubra las necesidades energéticas mínimas, es decir, 1.6 dólares por persona diariamente. En la región la cantidad es 34% más alta que la media mundial.

En Latinoamérica y el Caribe el costo de una dieta saludable, la que aporta todos los nutrientes necesarios para mantenerse sano, es de 3.98 dólares al día por persona, que es más del triple de lo que una persona que está debajo de la línea de la pobreza puede gastar en su alimentación diaria.

Según el ingreso promedio de la región, más de 104 millones de sus habitantes no pueden permitirse consumir una dieta sana.

El estudio de la ONU no contempla el efecto de la crisis económica y social producto de la pandemia del Covid-19. La situación será mucho peor de lo que se había proyectado.

Los gobiernos deben dar una respuesta extraordinaria al escenario que se avecina. Y en la solución del problema es necesario que se implique el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil.

Es evidente, señala la ONU, que ante este panorama en la región no será posible cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible a los cuales se comprometió en el 2015. Desde entonces, 9 millones de personas más viven con hambre.

México no es la excepción. El Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM revela que entre febrero y marzo del 2020 la población en pobreza extrema, que no tiene ingresos suficientes para comprar la canasta mínima alimentaria, pasó de 22 millones a 38 millones de personas. De 17 a 30% de la población.

Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.

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