Lectura 4:00 min
Febrero es el mes más cruel

Imagen generada con IA.
Es el mes del amor, dicen. Y todo el tiempo que dura repiten las mismas cosas. Los tonos se modifican según el humor, la intención, el grado de sentimentalismo y hasta el nivel escolar. La historia de San Valentín, lector querido, seguro la habrá escuchado muchas veces y en variopintas versiones: algunas describiendo al santo como un jovial “amigo de los enamorados", patrón del amor por excelencia, un mártir castigado por defender el derecho de los jóvenes a amarse y unirse en matrimonio. Tal vez, hubo quienes se fueron al año 270 d.C. en Roma y le explicaron, con gran sustento académico, las políticas del emperador Claudio III y las protestas del obispo Valentín.
Cupido, todavía niñito, todavía armado con arco y flechas, con seguridad, también estuvo presente. Y tras él aparecieron Venus y Marte —porque en la guerra y en el amor todo se vale—, luego Romeo y Julieta —para no olvidar a los amores imposibles—, después Casanova o Cyrano —demostrando que los hombres también lloran y todo se paga en esta vida— y puede que algunos citaran a Freud con sus disquisiciones de codependencia.
Si tuvo conversaciones sobre definir el amor, no habrá faltado quien le citara a Saint Exupery con aquello de “amar no es mirarse el uno al otro sino mirar en el mismo sentido” o alguno que le contara que Erich Fromm pensaba que el amor es una acción voluntaria que se emprende, se aprende y no es un impulso frenético, o quien le revelara que San Agustín decía que la medida del amor es amar sin medida. Tal vez hasta tuvo la fortuna de escuchar a alguien que le explicara los embustes del amor romántico y los desastres que ha provocado.
El caso es que la travesía por febrero es ardua. Diferente al habitual transcurso de los días, los meses y los años. El único lapso que puede tener un día más o uno de menos. El culpable de que los años sean bisiestos o no, junto con el estigma de que justo a la mitad, no hay ninguna seguridad de que estemos en el medio. Más queda una cosa clara: para entender febrero, habremos de ser indiferentes al devenir de los planetas cuando su movimiento no sea parte de la física y nunca confundir la astrología con la astronomía. (Jamás creer que los signos del zodíaco determinan temperamento, destino y colores de la suerte y es preferible dejar a un lado el horóscopo para leer sobre la eternidad o el infinito).
Estamos en la gris continuación del muy esperanzado y largo primer mes del año, un nebuloso estorbo antes de llegar a la gloriosa primavera, más revisando cada uno de sus días, con intención de cronista, llega uno a la certeza de que más que abril —como dijo T.S. Elliot— febrero es el mes más cruel, pero también uno de los más interesantes pues por él desfilan personajes ejemplares. Todos dignos de un ensayo, un recordatorio, un monumento y palabras muy bien puestas. (Nada más en el segundo día de este segundo mes aparece James Joyce y con él la memoria de Salvador Elizondo, escritor, lector infatigable del genio irlandés, responsable de que en la literatura mexicana hubieran desaparecido las regiones transparentes y aparecido el ceremonial erótico y la escritura como espejo de sí misma).
Elegir un personaje para escribirle a usted hoy, lector querido, es inútil y quimérico. Porque el 15 de febrero nació Galileo, quien descubrió la imperfección de la luna mirándola en su telescopio; un día como hoy vino al mundo Carlos Pellicer, el poeta que llenaba de sol todo lo que tocaba. El 7 de febrero nació Charles Dickens, pero Guillermo Prieto el día 10. El cumpleaños de Gustavo Adolfo Bécquer se celebra el 17 y la muerte de Moliere también, pero ni las oscuras golondrinas del primero o el chisme de que el segundo perdió la vida en escena mientras representaba “El enfermo imaginario” fueron tan impactantes como el verso del don Juan Tenorio, de Zorrilla –que nació el 21— reclamándole su indiferencia al Cielo.
Avanzando por los días del calendario, la lista de personajes se engrandece y el cronista sufre la crueldad de este mes. ¿Cómo elegir entre Miguel León Portilla y Schopenhauer si los dos nacieron en febrero?
