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Globalización y tensiones geopolíticas
Ha surgido una forma más sofisticada de integración global, se trata del flujo de recursos internacionales asociados al conocimiento que han superado a las manufacturas, que fueron los motores de interconexión en los primeros años de este siglo. Entre 2010 y 2019 el comercio internacional de servicios, propiedad intelectual y tecnología creció dos veces más que el comercio de bienes.
Hay signos que vulneran a la globalización como son por ejemplo la disminución de los flujos de capitales, la aplicación mundial de medidas restrictivas al comercio y la afectación de las cadenas de suministro por las tensiones geopolíticas.
El Covid-19 y la invasión rusa a Ucrania ha determinado repatriar actividades económicas para salvaguardarlas, transfiriéndolas hacia países menos expuestos.
Los dos actores más importantes de la economía mundial son Estados Unidos y China. En menor medida Europa.
En EU se asienta la democracia liberal y la economía de mercado. En China hay una economía de mercado y políticamente una visión pragmática que deriva del pensamiento y las tradiciones chinas. Tiene una interdependencia con Rusia, penetración en el Medio Oriente, con alianzas con Irán y Arabia Saudita y un poderoso instrumento de influencia, la tecnología 5G.
China es actualmente el primer socio comercial de Suramérica.
La competencia es fuerte. Un ejemplo, entre otros, es que China ha prestado a los países en desarrollo, 500,000 millones de dólares entre 2008 y 2021, una cifra alta al igual que la canalizada por el Banco Mundial a esos mismos países de 600,000 millones de dólares.
Hay países que no pueden pagar lo que deben y piden acuerdos para pagar menos. Este es un ejemplo de que no basta canalizar recursos, sino de recuperarlos.
Por ello solicitan a los actores globales que establezcan bases de cooperación que les ayuden a resolver sus problemas financieros.
Ha surgido una forma más sofisticada de integración global, se trata del flujo de recursos internacionales asociados al conocimiento que han superado a las manufacturas que fueron los motores de interconexión en los primeros años de este siglo. Entre 2010 y 2019 el comercio internacional de servicios, propiedad intelectual y tecnología creció dos veces más que el comercio de bienes.
Las empresas multinacionales son los grandes actores del contexto económico global, tienen una participación en las exportaciones mundiales del 70 por ciento.
A los países en desarrollo les preocupa el régimen comercial multilateral en donde tienen una escasa participación, convirtiéndose en rehenes de las grandes potencias.
Estas preocupaciones no son descabelladas. Estados Unidos bajo la presidencia de Trump estableció sanciones a empresas chinas, aumentó aranceles y bloqueó al organismo de apelaciones de la OMC. Esta política continua con el gobierno de Biden. Todo porque China es su principal rival geopolítico, comercial y tecnológico.
Dice Dani Rodrik, de la Universidad de Harvard: “A medida que Estados Unidos y Europa intentan aislar a China y diseñar políticas de apoyo de sus nuevas agendas internas, es poco probable que tengan en mente los intereses de las economías más pobres.
Para los países pequeños de bajos ingresos, el multilateralismo sigue siendo la única salvaguarda contra el solipsismo de las grandes potencias”.
Para superar sus debilidades los países en desarrollo necesitan vincularse más a las economías regional y global. John Donne, escribió en el siglo XVII: “Ningún hombre es una isla viviendo solo para sí mismo”.
