El ascenso de Genaro García Luna fue meteórico después de trabajar durante 10 años (1989-1999) en la agencia de espionaje que fue el Cisen, en donde ocupó cargos segundones.

En 1999 pasó a formar parte de la recién creada Policía Federal Preventiva (PFP), en donde se desempeñó como titular de la Coordinación de Inteligencia para la Prevención, bajo las órdenes del comisionado general de la PFP, Facundo Rosas Rosas, personaje que años después fue el secretario de Seguridad Pública de Puebla durante el gobierno de Rafael Moreno Valle, cargo al que se vio obligado a renunciar después de que varios de sus subordinados resultaran involucrados en el robo de combustibles y vehículos, y la venta de protección a bandas delincuenciales.

En diciembre del 2000, al iniciarse el gobierno de Vicente Fox, el recién nombrado procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, designó a García Luna director de Planeación y Operación de la Policía Judicial Federal.

El 1 de noviembre del 2001, Vicente Fox expidió el decreto que creó a la Agencia Federal de Investigación (AFI), la cual quedó bajo el mando de García Luna.

Durante el sexenio de Fox, la AFI fue la agencia policiaca más importante del país y García Luna el policía más poderoso. En esos seis años también aumentó el poder de los cárteles de la droga.

Pese a que fracasó al combatir la delincuencia organizada, el 1 de diciembre del 2006 Felipe Calderón lo nombró secretario de Seguridad Pública y lo convirtió en uno de los hombres más poderosos e influyentes del país.

Su designación resultó inexplicable porque como director de la AFI se vio envuelto en diversos escándalos. Se le acusó de enriquecerse en el cargo y hasta de recibir dinero de algunos narcotraficantes. Como era de esperarse, ninguna de las denuncias en su contra prosperó.

Al concluir el gobierno de Calderón, García Luna radicó en Miami y durante siete años vivió ahí sin que, desde México, nadie lo molestara o investigara el origen de una fortuna que le permitía darse una vida de grandes lujos.

En el 2018, sin sospechar que sí era investigado por un fiscal federal neoyorquino, solicitó la ciudadanía estadounidense y aparentemente declaró falsedades a la autoridad ante la cual la gestionaba.

Finalmente, el martes pasado fue arrestado en Texas después de que el fiscal lo acusó de ser narcotraficante, desde el 2001 a la fecha, y de perjurio. Ese mismo día casualmente se anunció que en México también se le investigaba y que sus cuentas bancarias habían sido congeladas por las autoridades.

En resumen, todo parece indicar que el encargado de combatir la delincuencia organizada durante dos sexenios era parte de ella. Eso explicaría en gran medida el auge que tuvo el Cártel de Sinaloa durante ese periodo.

Creo que todos los que de alguna manera impulsaron la carrera de García Luna, especialmente Fox, Calderón y Macedo de la Concha le deben una explicación al pueblo de México.

También deben decirnos por qué no investigaron a García Luna los extitulares de la PGR: Eduardo Medina Mora (2006-09), Arturo Chávez (2009-11), Marisela Morales (2011-12), Jesús Murillo Karam (2012-15), Arely Gómez (2015-16), Raúl Cervantes (2016-17) y Alberto Elías Beltrán (2017-18).

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.