La semana pasada, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dio un golpe de mesa a clínicas y hospitales. Informó que clausuró un hospital privado de la colonia Guerrero, en el Distrito Federal y advirtió que continuará con la vigilancia.

El Hospital Materno Infantil Dolores Sanz, dedicado a atender a personas de escasos recursos, fue inspeccionado después de que una mujer falleció frente al hospital tras habérsele negado atención médica. Se supone que operaba desde 1937 (eso dice su página web), pero cuando los inspectores de Cofepris llegaron, pudieron ver que el hospital no contaba con algo tan elemental como su licencia sanitaria de funcionamiento.

Durante el 2014, la Cofepris clausuró 136 hospitales por no tener licencia sanitaria para operar o porque prestaban servicios para los que no estaban autorizados. Sería bueno que el organismo sanitario diera detalle sobre cuáles clínicas u hospitales incurrieron en ello, porque si ya operan nuevamente, que pacientes y familiares conozcan el antecedente.

La realidad es que, como usuarios de hospitales en México, no contamos con información que nos permita comparar sobre uno u otro hospital o clínica para saber elegir a cuál dirigirnos cuando se requiere. Ahí está el caso de muchas clínicas que ofrecen el servicio de interrupción del embarazo sin permiso. Y no sólo en la ciudad de México, que son las más vigiladas porque es la única ciudad donde es legal dicho procedimiento. Las más riesgosas están en el interior del país, donde se siguen haciendo abortos en condiciones terribles para la salud de las mujeres.

Lo peor es que muchas veces ni siquiera son médicos quienes atienden en esas clínicas pequeñas. De hecho, en diciembre pasado, la Comisión de Salud del Senado, que preside Maki Esther Ortiz, aprobó un punto de acuerdo exhortando a la Secretaría de Salud, de la doctora Mercedes Juan, a la Cofepris, encabezada por Mikel Arriola, y a la Profeco, que encabeza Lorena Martínez, a revisar el funcionamiento de clínicas y hospitales, así como de consultorios en farmacias, ante el creciente número de personas que se ostentan con títulos falsos de médico. Esto, sobre todo en clínicas de cirugía estética.

Sí, eso hoy lo sabemos fue porque la Cofepris lo inspeccionó, a raíz de la muerte de una persona que se negaron a atender y que terminó muriendo afuera de sus puertas. De acuerdo con el reporte de la Cofepris, son 18 irregularidades las detectadas en dicho hospital. La multa a los dueños podría llegar al millón de pesos, pero es insuficiente dada tanta negligencia. Es muy probable que los responsables vayan a la cárcel. Sabemos que la Cofepris presentará pronto una denuncia penal por negligencia contra dicho hospital. La PGR tendrá que deslindar responsabilidades y llegar a las últimas consecuencias.

Esperemos que este caso, del hospital en la colonia Guerrero, no sólo sea llamada a misa, sino que los inspectores se pongan más las pilas y que todas aquellas clínicas y hospitales privados sin los elementos suficientes para operar adecuadamente vayan poniéndose en orden.

La verdad es que uno se queda pensando, si esto sucede en la capital del país, donde las autoridades se supone están más pendientes y hay una ciudadanía cada vez más exigente, qué se puede esperar de la infinidad de clínicas patito ubicadas en ciudades pequeñas o en zonas alejadas o aisladas.

@maribelrcoronel