En Estados Unidos, como consecuencia de la pandemia hay empleos disponibles pero no hay empleados porque prefieren seguir recibiendo el apoyo del Gobierno Federal y el seguro por desempleo de 300 dólares a la semana. Tampoco pueden cubrir esas vacantes los migrantes que están en la frontera deseosos de hacerlo.

Tienen muchas explicaciones. La más frecuente es la movilización hacia afuera de población de los países pobres hacia los países ricos, con el propósito de mejorar sus condiciones de vida.

También hay explicaciones truculentas como es el hecho de que ahora el gobierno de Lukashenko de Bielorrusia promueve la recepción de migrantes del Medio Oriente sin exigir ningún visado. Su propósito es expulsarlos hacia la frontera con Polonia debido a conflictos de ambos gobiernos. Los migrantes están varados en la frontera de Polonia y la policía de Bielorrusia no permite el regreso de los migrantes. Ahí están 4,000 personas sufriendo de un frío de -10 grados y una humedad de 95 por ciento. Los polacos tienen a 12,000 soldados para impedir su paso.

La Canciller de Alemania ha hablado con el presidente Putin de Rusia, que es el valedor de Lukashenko, para interceder reduciendo la presión migratoria. Pero el Kremlin rechazo interferir porque considera que es un asunto bilateral. Lo es pero también geopolítico y de chantaje. Se usa a la migración como arma política al igual como lo hicieron Erdogan y Mohamed VI. Lukashenko es un alumno de ellos para poner en peligro a los países de la Unión Europea.

En Estados Unidos, como consecuencia de la pandemia hay empleos disponibles, pero no hay empleados porque prefieren seguir recibiendo el apoyo del Gobierno Federal y el seguro por desempleo de 300 dólares a la semana. Tampoco pueden cubrir esas vacantes los migrantes que están en la frontera deseosos de hacerlo.

Hasta septiembre de este año, en Estados Unidos habían más ofertas laborales que solicitudes de empleo en el sector de los servicios como hotelería, restaurantes, bares, trabajos manuales. Esta situación en algunos estados es inaceptable y está provocando que sus organizaciones empresariales propongan a sus representantes legislativos una reforma migratoria o medidas de gobierno para poder absorber a trabajadores temporales. El gobierno de Canadá lo hace a través de un programa de contratación de trabajadores extranjeros provisionales.

También entre México y Estados Unidos hay experiencia. Bajo el Programa Bracero en los años 40’s del siglo pasado 4.6 millones de mexicanos se contrataron durante 22 años, alrededor de 210,000 trabajadores anuales para cruzar legalmente la frontera y trabajar en Estados Unidos.

La migración existe en todas las regiones del mundo, pero ocurre más y de manera masiva en los países pobres que tienen grandes dificultades para dar el salto cualitativo hacia el desarrollo económico y social.

Pero aún con lo delicado que es el problema lo más probable es que seguirá siendo una cuestión regional y con soluciones compartidas.

Tanto el gobierno de Estados Unidos como el de México han realizado evaluaciones para proponer soluciones, sobre todo ahora que hay demanda de mano de obra dentro de Estados Unidos. La cuestión es vencer resistencias internas y apostar por la cooperación y la solidaridad.

smota@eleconomista.com.mx

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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