Todo gremio o grupo tiene siempre una presea, un trofeo, que sin duda es aspiracional para aquellos que se inician o son afines al gremio y una meta a lograr para los que van preparando el camino para lograr obtener ese máximo reconocimiento. Este es el caso para mí; el reconocimiento al CFO del año es la máxima presea que un CFO puede recibir, como el máximo reconocimiento otorgado por un gremio tan reconocido como el IMEF, a la trayectoria laboral, al trabajo en equipo, al logro de metas, a la constante preparación continua que además de cierta manera reconocen a la empresa para la que los CFOS trabajamos. Hay una congruente conexión entre la empresa, el CFO y el equipo de trabajo. No se puede ser el mejor CFO si no se trabaja en la mejor empresa en su sector y viceversa, no puedes estar en la mejor empresa si no eres el mejor CFO y en mi caso así ocurre.

El ser reconocido como el mejor CFO del año es además un orgullo y éste tiene un doble efecto, primero porque cuando conoces los perfiles y trayectoria de tus colegas finalistas, todo ellos con amplia experiencia, el reconocimiento es aún más enriquecedor. La segunda parte del efecto es cuando conoces la metodología para la elección, que es muy detallada y profesional e involucra cada año como parte de un jurado a los ganadores, es cuando revives el momento aquel en el que eres nombrado y comprendes el análisis que cada miembro del jurado ha efectuado con mucha profundidad en diversas áreas y competencias de cada participante.

Se dice que en la vida los eventos más importantes se cuentan con los dedos y sobran, entre ellos está nuestra graduación de universidad y maestría, boda, hijos, puestos importantes logrados y en mi caso yo hoy añado el premio como CFO del año. Esta es una analogía como la del “Most Valuable Player” o jugador con mayor valor en los deportes como el futbol americano. Cómo no va a ser un gran reconocimiento! He recibido en todo este año la felicitación y grandes muestras de orgullo de mis familiares, amigos y colaboradores cercanos por ser un ejemplo a seguir.

Y allí radica además lo valioso del premio, un premio otorgado a una de las posiciones con mayor evolución y presencia en las empresas, ese enlace entre el mercado y clientela, los accionistas, el consejo de administración, la Dirección General y el resto de ejecutivos en la compañía. La posición hoy en día debe ser altamente estratégica y mucho menos operativa. Se debe aprovechar el peso histórico de la posición en la organización para influir directamente en la correcta evolución de la empresa y la generación de valor. El CFO es esa posición pivotal que igual percibe perfectamente el camino a seguir que buscan los inversionistas y además logra distribuir las actividades quirúrgicamente en las diferentes áreas de la organización. La posición hoy en día es sin duda una de las más completas, funciona desde asesor directo de la Dirección General y a la vez facilitador y coordinador para un equipo de trabajo. En mi experiencia ésta ha sido una posición sin duda con grandes retos pero también la más enriquecedora en mi carrera profesional.